La ministra aclaró que durante el curso, los jóvenes no van a "ver un arma ni cerca" y remarcó que "ni siquiera las van a portar los gendarmes".  


El lanzamiento del Servicio Cívico Voluntario trajo polémica. En las redes sociales fue tendencia y la oposición, en especial el kirchnerismo, habló de una vuelta del servicio militar obligatorio. 

El Gobierno salió a defender la inicitativa y descartó una vuelta de la “colimba”. Patricia Bullrich, ministra de Seguridad de la Nación, explicó que quienes se inscriban en el Servicio Cívico “no van a ver ni un arma de cerca” y remarcó el personal de Gendarmería que imparta el curso “va a estar desarmado”. 

La funcionaria explicó que se trata de una prueba piloto que comenzó en La Matanza, San Miguel, Mercedes; Santiago del Estero, San Carlos de Bariloche y Córdoba pero que si funciona y tiene muchos inscriptos la idea es ampliarlo “a partir de enero” a otros lugares y a más postulantes.

“El objetivo es poner en marcha el sistema de formación profesional técnica”, sostuvo la ministra y explicó que “los inscriptos concurrirán una vez por semana” al curso al cual se sumará además el Instituto Nacional de Educación Técnica.

La ministra indicó que se podrán inscribir desde el 1 de agosto al 1 de septiembre en forma online y presencial y apuntó que “habrá en esta primera etapa un cupo de 200 jóvenes por lugar”, lo que totalizará “1200 chicos en el curso de cuatro meses”.

Además, consideró que “la demanda será mucho más grande que la oferta. Será un salto muy importante para quienes se acerquen voluntariamente y podrán aprender a manejar drones de última generación, así como estar en contacto con animales, con tecnología de alta calidad y muchas otras posibilidades importantes“.

Asimismo, agregó que “algunos podrán estar en conflicto con la ley y otros no”, y que quienes tengan problemas de adicciones” serán formados en “qué significa el problema de estupefacientes en el país”.





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