Detalles de cómo se desencadenó el fin de la paz entre los dos principales espacios políticos del país.


La situación está que arde. El Gobierno denunció una “puñalada trapera” del principal rival, Alberto Fernández, y la tregua pactada parecer haberse desintegrado. Los cañones del oficialismo apuntan contra el peronismo kirchnerista, al que responsabilizan por la nueva suba del dólar, el riesgo país más alto en 14 años y el desplome de bonos y acciones.

El fin de la tregua, al menos hasta nuevo aviso, se desencadenó este lunes. Tras una reunión de Fernández con emisarios del Fondo Monetario Internacional, el Frente de Todos emitió un comunicado: “Los responsables del desastre social son el Gobierno y el FMI”, decía el texto opositor. Hasta allí, áspero pero formal.

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La afrenta vino cerca de las 21. El Frente de Todos filtró un dato que generó un cimbronazo: el FMI supuestamente había expresado deseo de anticipar las elecciones debido a un presunto “vacío de poder” generado por el resultado de las elecciones primarias. Ante la consulta de Vía País, Rafael Anspach, vocero del FMI para América Latina, lo desmintió tajantemente ayer. “En ningún momento la delegación del FMI habló en éstos términos con Fernández”, respondió.

En las oficinas de Fernández también ratificaron las afirmaciones previas, pero le bajaron el tono: “Se habló claramente que una transición de más de dos meses genera mucha incertidumbre política”.

Contrapunto

Consultado sobre esto, el economista y asesor del candidato del Frente de Todos, Emmanuel Álvarez Agis, respondió: “El vacío de poder efectivamente existe”. E indicó que el FMI, para desembolsar 5.400 millones de dólares, quiere hablar con quien se perfila como nuevo Presidente porque es quien va a pagar la cuenta.

Ante un planteo con ese tono, el candidato a vicepresidente del oficialismo, Miguel Ángel Pichetto, interpretó que “es probable” que el peronismo kirchnerista “no quiera que llegue la plata del FMI” para que todo se agrave. Agregó que en la oposición “hay bomberos que hacen de incendiarios”, a los que “les conviene más la lógica de la destrucción”. Pero aclaró: “Si el presidente (Mauricio Macri) tiene que viajar a los Estados Unidos a hablar con (Donald) Trump y con el Fondo para que llegue el dinero, lo va a hacer. No tengo dudas”.

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Para Álvarez Agis, no hay incendiarios sino una situación muy sensible, con responsabilidades compartidas. Señaló que hay que tener “mucho cuidado” con la discusión política porque la coyuntura es “endeble”. Esto, reveló, lo habla tanto con Fernández como con el equipo del ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, con el que dialoga casi todos los días. No obstante, promovió el contrapunto.

Hay que asignarle cierta responsabilidad al Gobierno. Le plantearon al mundo que había un cuco y ese cuco les ganó las elecciones”, señaló el economista. Y continuó: “Dijeron cuatro años que los otros eran el acabose y que no tenían chances. Y al otro día de las primarias, el Presidente dijo: ‘Ahora van a ver qué significa que gane Fernández. Eso generó pánico financiero”.

En este contexto, el dólar y el riesgo país volvieron a dispararse este martes, y se hundieron acciones y bonos. “Fue una puñalada trapera”, consideró un alto funcionario del ministerio de Hacienda en diálogo con este medio. “Un misilazo innecesario al mercado”, completó el funcionario que viene charlando con Álvarez Agis y asesores Consenso Federal.

El presidenciable de ese espacio, Roberto Lavagna, hizo un nuevo llamado a la reflexión para aportar a la estabilidad. Pero no sin antes cuestionar con dureza: “El FMI ha financiado la salida de los capitales especulativos que entraron en los primeros años de este gobierno”.

Incluso hubo algo de fuego amigo. Carlos Melconian, exfuncionario de Macri, aseguró que en la transición hasta el cambio de gobierno “habrá una demanda potencial de u$s 14.000 millones al Banco Central”, por lo que si no llega un nuevo desembolso del FMI (lo cual el Gobierno no pone en duda), no habrá nada que pare al tipo de cambio.

Desconcierto oficial

Antes que enojo, esta situación generó desconcierto en los despachos oficiales. El presidente Macri le pidió, una vez más, a la oposición que diga cómo piensa resolver los problemas macroeconómicos si gana en octubre. Defendió su plan acción y pidió apoyo para su reelección.

“Estamos todos obligados a bajar el dramatismo”, insistió Macri en un evento organizado por Coninagro. Y si bien planteó que tiene fe en “convencer a algunos con bronca” para dar vuelta el resultado electoral, sostuvo que él va a apoyar al próximo mandatario si le toca estar en la oposición.

Foto: Presidencia / AFP.

Al llegar a la Casa Rosada, llamó a una reunión fuera de agenda a su jefe de Gabinete, Marcos Peña; a Lacunza; y al presidente del Banco Central, Guido Sandleris. También participó María Eugenia Vidal, la gobernadora bonaerense.

Allí se convino volver a hablar con Fernández y mostrarle a la sociedad que Juntos por el Cambio está haciendo todo lo posible para estabilizar la situación. Tras la reunión, en la Casa Rosada decían que lejos de una contraofensiva, apuestan a la paz. “El juego político electoral se termina cuando está en juego la estabilidad del país”, dijo un colaborador del Presidente.

En los despachos oficiales interpretan que el “mensaje” del Frente de Todos no fue involuntario. Y lo interpretan como una respuesta a la recargada intención oficial de forzar en octubre un balotaje, después de la masiva marcha de apoyo a Macri el sábado pasado.




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