La modelo defendió a su novio, quien es juzgado por el presunto abuso de su ahijada desde los 5 a los 11 años.


Larissa Riquelme defendió a su pareja, Jonathan Fabbro, quien está acusado de abusar de su sobrina y ahijada desde los 5 hasta los 11 años. Este jueves se conocerá la sentencia contra el futbolista paraguayo.

“Yo estoy convencida de su inocencia“, dijo Riquelme en declaraciones a Canal 9 y agregó que “lo que pide la fiscalía y la querella es una exageración, porque no hay pruebas suficientes”.

Sobre la víctima, la ahijada y sobrina de su pareja, la modelo dijo que “nadie dice que miente, sino que falta a la verdad. Hay un montón de denuncias falsas”.

“Desde que ocurrió el tema de la denuncia estamos mucho más unidos como pareja y como familia. Hay muchas víctimas detrás de esto, es muy lamentable”, agregó Riquelme.

La querella pidió 24 años de prisión para Fabbro mientras la fiscalía solicitó 12 años. “Las pruebas demuestran la materialidad de los hechos y la autoría del imputado, por lo que pedimos 24 años de prisión para Fabbro mientras que la fiscalía solicitó 12 años de cárcel”, sostuvo el abogado de la víctima, Gastón Marano.

En este juicio declararon una veintena de testigos, entre ellos la propia Riquelme.

En junio del año pasado, la Justicia confirmó el procesamiento bajo prisión preventiva del ex jugador por cinco hechos de abuso sexual con acceso carnal y gravemente ultrajante, agravado por haber sido perpetrado por una persona con parentesco por afinidad y encargado de la guarda de la víctima, en concurso ideal con corrupción de menores agravada por resultar la víctima menor de trece años de edad y el agresor encargado de la guarda, según establece el Código Penal.

La menor, según informes de los peritos, presentaba “sintomatología asociada a victimización sexual” y “bajo rendimiento académico”, con “depresión, ansiedad, culpa, vergüenza, hostilidad”.

El ex jugador de River, Boca y Cerro Porteño fue detenido el 20 de diciembre de 2017 en el estado mexicano de Puebla y en mayo de 2018 fue extraditado a la Argentina.

Además de la denuncia por la que es indagado, sobre el jugador argentino nacionalizado paraguayo pesa otra similar en Paraguay por abuso sexual contra una niña de 5 años, cuya madre dijo a la justicia que pretendió obligar a su hija a practicarle sexo oral.

Los abusos sucedieron entre 2012 y 2016 y salieron a la luz una tarde, cuando el hermano de la víctima la descubrió chateando con Fabbro. Fue recién en ese momento, ante la insistencia de las preguntas, que ella se quebró y confesó “toqueteos, penetraciones y eyaculaciones orales” por parte de quien era su padrino.

A lo largo de la investigación se conoció también el contenido de los mensajes que intercambiaban el futbolista y la menor que dejaron al descubierto los abusos.




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