Esta situación se debe a que se encarecieron los componentes que definen el valor de los combustibles.


Las naftas subieron este jueves un 4 por ciento y le agregarán un punto más a la inflación mensual, que viajará a fines de este mes y durante octubre –cuando hay elecciones- en los niveles más altos que se hayan registrado en el gobierno de Mauricio Macri.

La decisión de subir las naftas fue tomada 35 días después del anuncio del congelamiento con precios de referencia del 9 de agosto. La medida ya había nacido débil porque esta industria fue dolarizada por Macri dado que era la única manera de traer inversiones a Vaca Muerta para recuperar el autoabastecimiento de gas y petróleo.

Desde el 9 de agosto a hoy, se encarecieron los tres componentes que definen el valor de la nafta: el dólar saltó un 27%, de 46,55 pesos a 59,14 pesos; y el barril del crudo londinense Brent (de referencia para la Argentina) subió 11,2%, de 57,37 a 63,80 dólares.

Y el tercer componente, los biocombustibles con los que se cortan la nafta y el gasoil, tenían que subir un 8%, pero el Gobierno lo pisó a cambio de un subsidio para el sector del 6%, al igual que los 1.740 millones de pesos que ofreció pagar a provincias y petroleras como compensación por el congelamiento.

Causas

Todos estos movimientos vertiginosos responden a causas económicas y políticas. En principio, la gestión Macri no logró restituir la estabilidad macroeconómica de la Argentina después de la crisis financiera de 2018, a pesar del crédito más grande de la historia del FMI por 56.300 millones de dólares.

En ese marco de fragilidad, el mercado financiero generó una corrida cambiaria y bancaria con devaluación del peso porque el Frente de Todos, integrado por el peronismo y el kirchnerismo, ganó las primarias y todo indica que va rumbo a ser Gobierno.

En tercer lugar, dos instalaciones de la petrolera Aramco en Arabia Saudita –principal productor mundial de crudo- fueron atacadas el sábado con armamento presuntamente iraní, en medio de un histórico conflicto por territorios en Oriente Medio.

Esa multiplicidad de variables hizo que cayera el congelamiento de combustibles, con el que Macri esperaba morigerar la inflación de septiembre y octubre tras el pico del 4% de agosto para llegar con mayores chances electorales a las elecciones presidenciales.

También las provincias dueñas de los yacimientos y las petroleras venían ejerciendo una fortísima presión para descongelar. Con demandas en la Justicia para que se dicte la inconstitucionalidad y amenazas de juicios millonarios contra el Estado por violar contratos.

Desabastecimiento

El descongelamiento había sido flexibilizado a medias el 2 de septiembre cuando refinadoras y comercializadoras de gas oil fueron autorizadas a aumentar los valores en el canal mayorista.

El autotransporte de cargas, que en su gran mayoría consume este producto a través de mecanismos como tarjetas propias de las empresas comercializadoras, observaron incrementos de un 5% por encima del surtidor.

En tanto, las medianas y grandes empresas de transporte que consumen este insumo en importantes cantidades o a granel, que naturalmente tienen un valor menor que el de surtidor debido a que no cuenta con costos de comercialización, vieron subas del 10%.

Alberto Boz, presidente de la Federación Argentina de Expendedores de Nafta del Interior (Faeni), interpretó que la decisión del Gobierno respondió a que se estaba configurando una situación “crítica” en el interior del país.

El dirigente señaló que había un “quiebre de stock” para las estaciones que responden a las petroleras y “desabastecimiento” para unas mil expendedoras de “bandera blanca”, distribuidas en todo el país.

Más inflación

El pico de inflación mensual durante el macrismo había sido del 6,5% en septiembre de 2018. La consultora Ecolatina estimó que en la primera quincena de este mes los precios se movieron a una velocidad del 6,7% y podía terminar septiembre en 5,6%. Ahora, la suba de las naftas hará su aporte a ese indicador.

Para la consultora Orlando Ferreres y Asociados, la inflación de la primera semana de septiembre fue del 1,8%. A eso se sumará el arrastre estadístico de unos tres puntos porcentuales que vienen de agosto. Y ahora, el impacto de los combustibles. El dato mensual superará el 6%.

Hay que sumar otro factor de presión: el índice de precios mayoristas que releva el Indec registró en agosto un aumento del 11,2%, es decir 7,2 puntos más que la minorista. Y en el acumulado de los primeros ocho meses, la primera ya alcanzó el 34,4% frente al 30% del IPC.

El mayor impacto lo sentirán los automovilistas, para quienes el aumento del 4% en los combustibles es directo. Y por arrastre estadístico esto sumará en torno a 1 punto porcentual al Índice de Precios al Consumidor de septiembre.

Con visible cara de angustiado, el senador oficialista Federico Pinedo lo admitió ayer: “Esto va a tener impacto en la inflación, que es la verdadera fábrica de pobreza”. Fue al terminar de sancionar la prórroga de la ley de Emergencia Alimentaria en la Cámara alta.

Para el economista Gabriel Rubinstein, habrá impacto en la inflación. Pero aclaró que no había alternativa porque de lo contrario se iba a tener que destinar una “cantidad importante de subsidios” cuando las posibilidades fiscales no lo permiten. Por el mismo motivo, tampoco se puede reducir el componente impositivo del 45% que tienen los combustibles.

Según el Vicente Impieri, presidente de la Federación de Empresarios de Combustibles (FECRA) “no había alternativa” que empezar una suba progresiva. Porque se sino se llegaría al 12 de noviembre, fecha en la que finalizaba el congelamiento, con “una situación imposible: atraso mayor al 32% o 33% en precios y sin margen para ajustar en ese nivel por la situación económica y social”.

Por la corresponsalía de Buenos Aires.




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