La aplicación de mensajería debió retirar a algunos usuarios que tuvieron un particular comportamiento.


A modo de desafío, en todas partes del mundo grupos de jóvenes empezaron a cambiar los nombres de sus cuentas de WhatsApp por otros un tanto más provocadores y controversiales, como “child porn”. Facebook, propietario de la compañía de mensajes instantáneos, comenzó a bloquear a estos usuarios.

Repentinamente, miles de jóvenes empezaron a recibir el siguiente mensaje: “Tu numero está suspendido en WhatsApp. Por favor contacta al equipo de soporte técnico para recibir más asistencia”.

Juan Pablo, un estudiante de la Ciudad de Buenos Aires, fue víctima del bloqueo. Su madre relata: “El otro día llegué a casa y me dijo que le tenía que comprar un chip de teléfono nuevo, porque el suyo estaba bloqueado. Le pregunté, preocupada, que pasó. Y me contó que, para hacer una broma, alguien le puso como título al grupo de chat algo vinculado con la pedofilia”.

El joven contactó a la compañía y le aclararon que ese tipo de “prácticas” no estaban permitidas. “Cuando él quiso volver a preguntar, no recibió más respuesta”, aseguraron.

La empresa reconoció lo que está pasando y explica que sus políticas de confidencialidad y seguridad son muy estrictas. “Tolerancia cero”, describen. El nombre de los usuarios y de los grupos, como así también las imágenes de portadas, están entre los datos más controlados por WhatsApp.  




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