Se confirmó que Pablo Ventura no se encontraba en la ciudad balnearia al momento del hecho. Los otros ocho sospechosos figuran como partícipes del homicidio.


La fiscal que investiga el crimen de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell imputó a los rugbiers Máximo Thomsen y Ciro Pertossi como coautores del homicidio y liberó al detenido número 11, Pablo Ventura. Mientras que los otros ocho sospechosos figuran como partícipes del hecho.

Fuentes judiciales informaron a Télam que Verónica Zamboni, titular de Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 6 gesellina, acusó a Thomsen (20) y Pertossi (19) de “homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas”, delito que prevé la pena de prisión perpetua; mientras que a los otros imputados los consideró “partícipes necesarios”.

Respecto de Ventura, el fiscal general de Dolores, Diego Escoda, había asegurado más temprano que aún no había sido incorporado a la causa el video que lo muestra en un restorán de Zárate en la noche previa al asesinato, con el cual la defensa intentaba demostrar que no estaba en la ciudad balnearia cuando se produjo el hecho.

Los rugbiers del crimen de Villa Gesell. (Foto: Web)

A su vez, confirmó que tras la extracción de muestras de sangre realizada a todos los acusados se las “está mandando a analizar” a La Plata “para cotejo de ADN de las prendas incautadas a los imputados y muestras de la víctima”, así como “el calzado secuestrado a los detenidos para pericias escopométricas de la impronta que quedó en la víctima”.

El crimen de Fernando ocurrió el sábado, alrededor de las 4.50, a la salida del boliche “Le Brique”, en la avenida 3 y Paseo 102, en pleno centro de Villa Gesell, donde el joven estudiante de Derecho fue atacado a golpes de puño y patadas que le provocaron la muerte.

Además de Thomsen, Ciro Pertossi y Ventura, también fueron detenidos el mismo día Matías Benicelli (20); Ayrton Viollaz (20); Luciano Pertossi (18); Lucas Pertossi (20); Alejo Milanesi (20); Enzo Comelli (19); Juan Pedro Guarino (19) y Blas Cinalli (18).

Excepto Ventura, los diez rugbiers fueron apresados por la Policía en una casa situada a pocas cuadras de la escena del crimen, la cual habían alquilado para pasar sus vacaciones.




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