Por Marco Caporaletti.


Ya en la previa las bajas del austriaco Dominic Thiem y el italiano Matteo Berrettini hicieron tambalear al Argentina Open que esperaban con ansias ver jugar al finalista del abierto de Australia. Como consecuencia quedó en punta Diego Schwartzman como primer preclasificado, pero en semifinales, luego de vencer a Pablo Cuevas, debió retirarse del torneo por un desgarro.

El uruguayo lo tuvo match point cuatro veces y no pudo cerrarlo. Luego el “Peque” hizo una gran remontada y faltando poco se desgarró y tirando “palazos” logró el triunfo.

¿Tenía sentido seguir jugando sabiendo que pese a ganar no iba a poder jugar al día siguiente? En lo personal he visto muchos partidos en donde el jugador, pese a ir arriba, abandonaba porque ya sabía que no podría jugar el próximo partido. Es el caso de Gorman contra Stan Smith en el Masters de 1972, que lesionado de la espalda y faltando un punto, abandonó diciendo no poder jugar así al día siguiente y que el público se merece una final, que fue ganada por el legendario Ilie Nastase.

Así fue, Schwartzman no pudo presentarse y casi le pasa lo mismo a Sousa quien también estaba lesionado, pero no tanto como para no jugar. Esto no le quita merito a Ruud, un genuino ganador del ATP. Pero si Sousa no se presentaba, el torneo quedaba sin final y la organización hubiera tenido que organizar un partido exhibición para el público que ya había comprado los abonos por Thiem y encima ahora no estaba el “Peque”.

Casper Ruud se consagró campeón del Argentina Open. (AP)

Marco Caporaletti tiene 40 años de trayectoria internacional. Ha residido en Francia, México y Perú entrenando jugadores ATP y WTA. Director de la Escuela Argentina de Profesores de tenis. Más de 120 clínicas internacionales de tenis realizadas.




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