Una especialista en lectura de labios reveló de qué trató la charla del presidente y su vice antes del discurso de apertura de sesiones.


El video del “reto” de Cristina Kirchner a Alberto Fernández en los pasillos del Congreso, antes de que el presidente diera su discurso en la apertura de las sesiones ordinarias, se volvió viral el domingo.

Muchas versiones circularon sobre qué le dijo la vicepresidenta a Alberto, ya que sus gesticulaciones y la reacción del presidente daban la idea de que Cristina estaba regañando por algo a su “jefe político”.

Sin embargo, Clarin revela este lunes, en una nota de Nicolás Wiñazki, que el diálogo se dio en una especie de guía de Cristina a Alberto, ya que ella recorrió durante ocho años el camino que él transitó el domingo por primera vez.

Presidente y vice caminan juntos y en un momento él se acerca y le hace una consulta, a la que ella responde: “Acá se terminó, acá se terminó, acá se terminó, listo, basta, gracias”. Y añade: “No, acá se terminó, basta, acá se terminó, listo, gracias”. A pesar de la gestualidad, que dio a entender otra cosa, Cristina estaba indicándole a Alberto que allí terminaba su recorrido, según precisó a Clarín una especialista en lenguaje de señas y lectura de labios.

Sí se dio entre el presidente y la vice un momento de tensión en cuanto a sus posturas más adelante, durante el discurso de Alberto, específicamente cuando él abordó el tema de la reforma judicial.

El presidente anunció la creación de una especie de nuevo fuero federal para investigar, entre otros, delitos de corrupción. Así se incorporarían más magistrados a jurisdicciones como el conurbano bonaerense o la ciudad de Rosario.

Alberto Fernandez da su discurso junto a Cristina Kirchner (ALEJANDRO PAGNI / AFP)

Esta y otras modificaciones que Alberto planea para la Justicia molestaron a la vicepresidenta, indica Clarín, que está acechada por varias causas penales, muchas de ellas ya en instancia de juicio oral.

Cristina hubiera preferido “copar el Poder Judicial con jueces y fiscales propios, en un fuero más acotado, que podría permitirle ‘operar’ en menos juzgados y fiscalías en las que podrían diseminarse nuevos expedientes en su contra, o en la de sus ex funcionarios”, escribe Wiñazki, y asegura que “es información”.




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