La marplatense està varada en Brasil tras poder salir de África, lugar en el que se entrenaba.


La atleta marplatense Belén Casetta, ganadora de la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos 2019 en Perú y finalista del Mundial de Inglaterra 2017 en 3.000 metros con obstáculos, contó que está varada en San Pablo, Brasil y aseguró que “con tal de no contagiar, me quedo”.

En los lugares que aparezcan, la prioridad la tienen los mayores, lo cual está muy bien, son los más expuestos. Si me tengo que quedar acá 15 o 20 días no tengo problemas, con tal de no contagiar a nadie”, manifestó.

Es que Belén sabe que el presidente Alberto Fernández dijo que, salvo casos excepcionales, los argentinos varados en el exterior “deberán esperar un poco” para regresar. Mientras tanto, se encuentra en un hotel en la ciudad brasileña que le consiguió el ENARD,

Pero el periplo de Casetta comenzó en Kenia, donde se estaba entrenando con miras a los Juegos Olímpicos Tokio 2020.

“De los 15 argentinos que volamos solo tres pudimos salir, los que no cumplían con los requisitos se quedaban allá, sin saber hasta cuándo. La gente a los gritos, llorando, no sabés lo que fue, un caos total“, contó en diálogo con La Nación.

Y reconoció: “Cuando me fui, al coronavirus lo tomábamos como una joda, en Kenia también era un tema liviano”.

La declaracion jurada que tuvo que firmar Belen Casetta. (Instagram)

“Yo iba a volver en abril, pero me dijeron que si cerraban el aeropuerto podía tener que quedarme un par de meses en Kenia, y ahí el sistema de salud que tienen no es el mejor. Si me pasaba algo allá, estaba al horno“, explicó la joven de 25 años que logró el undécimo puesto en la final del Mundial de mayores en Londres 2017.

Entonces, viajó desde Kenia hasta Adís Abeba, en Etiopía, donde la situación se volvió más crítica: “En ese avión nos hicieron sentar separados, pero las medidas de precaución venían bastante prolijas. De Adís Abeba a San Pablo ya iba lleno, con un montón de argentinos con ganas de regresar. Aunque mucha gente sin barbijo ni guantes, fue un caos”.

Ya en Brasil, Casetta confesò que el aeropuerto de San Pablo “estaba lleno de gente sin el más mínimo cuidado”. Y agregó: “En el camino al hotel se veía de todo, como si no pasara nada. Mucha circulación, todos los negocios abiertos y temo que en América del Sur pase como en Europa”.




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