La condición ineludible: estrictos protocolos sanitarios para evitar la propagación del coronavirus.


Un triple efecto de la cuarentena comenzó preocupar al Gobierno: escasez de productos en algunos rubros y zonas del país, subas de precios muy por encima del promedio de inflación y aumento en los despidos de hecho aunque estén prohibidos por decreto.

En ese escenario apremiante, la gestión de Alberto Fernández ha decidido acelerar el descongelamiento industrial. Se le pidió a los gobernadores e intendentes que trabajen fuerte en los protocolos para reactivar más sectores y poner en marcha unas 6.000 empresas.

Se está trabajando para apurar la reactivación de los parques industriales. Hay 405 en el país con 8.000 empresas, tienen el 15% del empleo industrial y el 80% de las firmas que los integran son pymes. Del total, unas 2.000 siguieron trabajando durante la cuarentena y otras 6.000 se paralizaron, según fuentes del sector.

Lo que alienta es que la mayoría está en las afueras de las zonas con alta densidad urbana. Y el 70% del total está ubicado en municipios de entre 10.000 y 100.000 habitantes. El 61% está en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos.

Porque están en municipios relativamente pequeños, es más manejable el control que las autoridades sanitarias locales deben hacer una vez por semana en las distintas empresas para ver si cumplen con los requerimientos ante la pandemia que son informados al ministerio de Salud de Nación.

Acelerar donde se pueda

La decisión de apurar el descongelamiento de los parques industriales se configuró en medio de una fuerte presión de la oposición, que denuncia que el Gobierno no sabe cómo salir de la situación, y del propio sector empresario, que advierte el quiebre de empresas.

Según pudo saber Vía País, la Unión Industrial Argentina (UIA) está haciendo un relevamiento de empresas y protocolos. Y la Confederación General Empresaria (CGE) hace lo propio entre las pymes.

Incluso se pretende avanzar a partir del 7 de junio en el Área Metropolitana de Buenos Aires donde se intentará una misión complejísima: que se retome la producción sin que esto genere un aumento sustancial en el uso del transporte público. Allí viven ocho de cada diez contagiados con Covid-19.

Fernández, quien oficia de vocero de su propio gobierno, busca un efecto concreto: que mejore el nivel de oferta. Y también uno comunicacional: que se vea que la economía se está abriendo con los cuidados estrictos que impone la pandemia.

Si hay algo que tienen en claro en la Casa Rosada es que toda aquella “popularidad” obtenida con la impronta sanitaria se perderá como arena entre los dedos si la crisis económica se torna inmanejable, con el desempleo y la pobreza superando registros de 2001.

Sin ir más lejos, este miércoles el secretario adjunto nacional de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), Rodolfo Aguiar, denunció que el Grupo Mirgor confirmó el cese de los contratos de 525 trabajadores fijos y 220 temporales.

(Foto: Presidencia)

El Presidente estuvo este miércoles en la planta de producción de camionetas de Toyota (días antes había estado en la terminal de Volkswagen y también en Scania). Allí dijo que “el país entero se está poniendo de pie y está empezando a producir”, en medio de la pandemia.

Asimismo, insistió en que no fue la decisión política que él tomó, la de instaurar una cuarentena, la que está haciendo el daño en la economía “sino la pandemia”. En Casa Rosada lo explican más crudo: con miles de muertos la economía se paralizaría peor.

No es la cuarentena, es la pandemia lo que ha complicado la economía del mundo. No discutamos más eso. La cuarentena sirve para que nos cuidemos, para que estos empleados de Toyota hayan vuelto a trabajar sanos”, afirmó Fernández.

Esas declaraciones tienen una explicación. A pesar de la prohibición por decreto, hay puestos de trabajo que se están perdiendo. Hay empresas que no presentan quiebra legal por la feria judicial, pero están cerrando sin ya posibilidades de abrir.

Volver a la normalidad

Ariel Schale, secretario de Industria, admitió el miércoles que el Gobierno recibe presiones para flexibilizar la cuarentena y en paralelo reconoció que la actividad productiva necesita “recuperar la normalidad”.

“Estamos ante una crisis sin precedentes que exigen medidas sin precedentes. Iremos viendo qué actividades y provincias vuelven a la normalidad y, de esa manera, habrá menos asistencia estatal en esos sectores y jurisdicciones”, dijo el funcionario en declaraciones a radio Futurock.

Según los últimos datos oficiales sobre actividad industrial -elaborados por el INDEC- la producción manufacturera registró en marzo último una baja de 16,8% respecto a igual mes de 2019. Para la UIA, la caída fue del 13,9%.

La Fundación FIEL dio a conocer su Índice de Producción Industrial (IPI), el cual mostró un derrumbe del 25,6% anual. Indicó que la caída hubiera sido mucho peor si el indicador no fuera compensado con la mayor producción de alimentos y actividades químicas puntuales.

Una encuesta sobre perspectivas económicas realizada por la consultora corporativa BDO Argentina indica que sólo el 17% de las empresas consultadas cree que recuperará su nivel de actividad en el segundo semestre y el 83% canceló inversiones previstas para 2020.

Cada empresa que se reabre en la Argentina es un acto de celebración después de tanto dolor y tanto sufrimiento que la pandemia nos ha impuesto”, agregó Fernández en la automotriz, a donde fue acompañado por la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca, y el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, entre otros.

El Presidente insistió en que “la inmensa mayoría” del país está “funcionando”, a excepción de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, “un poquito” Resistencia y “otro poquito” Córdoba, dado que estas son zonas donde hay alta circulación del coronavirus.

Por la corresponsalía de Buenos Aires.




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