Como los 119 diputados del Frente de Todos no asistirán, este espacio opositor muy difícilmente consiga el cuórum.


La historia se repitió entre 2016 y 2019: cuando el Frente para la Victoria impulsaba un asunto complicado para el gobierno de Mauricio Macri, Cambiemos bloqueaba la posibilidad de realizar una sesión al negarles el cuórum. Lo hicieron, por supuesto, mientras la oposición moderada, el peronismo no kirchnerista, les garantizó su colaboración. Ahora es al revés: Juntos por el Cambio pidió una sesión para este jueves, con el fin de rechazar el decreto de necesidad y urgencia (DNU) que le otorga superpoderes al jefe de Gabinete, Santiago Cafiero. Como los 119 diputados del Frente de Todos no asistirán, este espacio opositor muy difícilmente consiga el cuórum.

Lo que pasará entonces es lo que en términos parlamentarios se denomina sesión en minoría: es decir, una sesión sin validez legal, sin la posibilidad de sancionar nada, pero sí con los diputados reunidos en el recinto (esta vez algunos de manera presencial y el resto desde ubicaciones remotas, pero todos conectados a una misma sala virtual a través de sus computadoras).

En esa sesión en minoría, Juntos por el Cambio aprovechará para, como se dice en la jerga política, pegarle duro al gobierno de Alberto Fernández por la ampliación de las facultades al jefe de Gabinete para manejar dineros públicos como quiera. Pero también para criticarlo sobre otras cuestiones.

La unidad nacional en contra de la pandemia de Covid-19, la enfermedad respiratoria que ocasiona el coronavirus SARS-CoV-2, ya se acabó. La tregua se hizo pedazos hace dos semanas, cuando el mismo presidente Alberto Fernández cuestionó a María Eugenia Vidal y a Mauricio Macri, a quienes les atribuyó un “enorme proceso de degradación del Estado”. En paralelo, Horacio Rodríguez Larreta también fue centro de críticas por el manejo de los permisos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), el distrito con más casos confirmados de Covid-19 del país, seguido por la Provincia de Buenos Aires, gobernada por Axel Kicillof.

Del lado de JPC, también sus principales referentes, Mario Negri, Alfredo Cornejo, Patricia Bullrich, Cristian Ritondo, fueron endureciendo sus discursos y tratando de representar el enojo de los trabajadores y empresarios impedidos por los propios gobiernos nacional y provinciales de volver a trabajar y a funcionar.

En ese contexto, JPC realizará a partir de las 10 de la mañana de este jueves su primera sesión en minoría como espacio opositor.

En el temario de la sesión especial figuran no solamente proyectos de JPC en contra del DNU de superpoderes para Cafiero, sino también del mendocino José Luis Ramón, que lidera un interbloque de cinco diputados nacionales, Unidad Federal para el Desarrollo (UFD), y que en JPC llaman socarronamente “la segunda marca de Massa”, en alusión a que ejercen una oposición demasiado dialoguista con el oficialismo.

También hay un proyecto de la diputada Graciela Camaño, que integra el interbloque Federal, que preside el bonaerense Eduardo “Bali” Bucca y que integran 11 diputados.

Si los diputados de ambos interbloques, más los dos trotskistas (Romina Del Pla y Nicolás del Caño) y la neuquina Alma Sapag asistieran (o bien, se conectaran) a la sesión virtual, podría realizarse una sesión con validez legal.

Pero, según pudo averiguar Vía País, no había una voluntad firme de los opositores no cambiemistas de bajar al recinto (o sea, de conectarse a la red VPN y así dar cuórum).

Santiago Cafiero, jefe de Gabinete. (Federico López Claro)

Cruce

En la última sesión, en que se le dio media sanción al proyecto de receta médica digital, entre otros, JPC fracasó en su intento de rechazar el dictamen de la comisión bicameral de Trámite Legislativo sobre el DNU de superpoderes para Cafiero.

Cristian Ritondo, presidente del bloque PRO, cuestionó al diputado Ramón, de la agrupación civil mendocina Protectora, por votar en contra de tratar ese dictamen sobre tablas este jueves, cuando minutos antes lo había criticado.

“Nos encontramos con que hay opositores que no solo se oponen al debate y a la división de poderes, sino también a sus propios proyectos. Seguiremos defendiendo los valores democráticos a pesar de las sorpresas”, tuiteó Ritondo.

En esa sesión, el diputado chubutense Gustavo Menna, de la UCR, pidió que el DNU 457/20 fuera incorporado al temario de la sesión, pero la moción no reunió la mayoría necesaria: hubo 118 votos afirmativos —de JPC— y 127 negativos, del oficialismo y de los interbloques liderados por Ramón y Ramón (con la excepción de Camaño, que votó con JPC y había cuestionado las mayores facultades para Cafiero).

Nada parece indicar que vaya a cambiar la tendencia este jueves.

Cafiero igualmente ya tiene los superpoderes a su disposición: los DNU tienen vigencia desde el momento en que son dictados y publicados en el Boletín Oficial y solamente caen una vez que son rechazados por el pleno de ambas cámaras. De modo tal que si JPC lograra este jueves un milagro parlamentario, de todas maneras debería ser girado en el Senado, donde el Frente de Todos tiene 41 de los 72 senadores y JPC, 25.

Qué dice el DNU

El decreto 457/20 eliminó el tope del 5 por ciento que establecía la ley de Administración Financiera en su artículo 37 para transferir recursos presupuestarios de una partida a otra sin aval del Congreso.

Para el radicalismo, eso supone un avasallamiento de las competencias del Congreso porque “se reimplantan los denominados ‘superpoderes’ poniendo en cuestión una atribución del Congreso, tal vez la más importante, que es aprobar la ‘ley de leyes’”, es decir el Presupuesto.

Para el radical Gustavo Menna, esta decisión vuelve la situación institucional del país previa a 2016 y con “un escenario agravado”, debido a la ley de Emergencia Pública sancionada en diciembre, la primera de Alberto Fernández, que ya había delegado competencias propias del Congreso al jefe de Gabinete.

“No podemos permitir que el 100% del Presupuesto pueda ser alterado por la decisión de un funcionario”, señaló el chubutense en la última sesión de la Cámara Baja.

Por la corresponsalía de Buenos Aires.




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