Hace más de una década se consagró ganadora del reality show, pero la fama le fue esquiva. Hoy, Viviana Colmenero vende artesanías.


Viviana Colmenero se hizo conocida por consagrarse ganadora en 2002 de la tercera edición de “Gran Hermano Argentina”, el famoso reality show que se emitió por la pantalla de Telefé.

Doce participantes con sus distintas personalidades harían lo necesario para ganar el certamen. Cuando ingresó a la famosa casa, Colmenero tenía 30 años, un hijo a cargo y una dura historia de vida.

Cuando ingresó a la famosa casa, Colmenero tenía 30 años, un hijo a cargo y una dura historia de vida.

Su confesión no dejó a nadie indiferente: en el ciclo televisivo, reconoció que se dedicaba a la prostitución. “Entré al reality para dejar de prostituirme. Una mujer no es prostituta porque quiere”, dijo en ese momento en vivo por la televisión argentina.

Madre de un niño que en ese entonces tenía siete años, la concursante logró traspasar la pantalla con su crudo relato y ganó el reality. El premio fueron unos 35.000 dólares que, según comentó luego, le alcanzaron para comprar un departamento en el barrio porteño de Belgrano.

La concursante logró traspasar la pantalla con su crudo relato y ganó el reality.

Sin embargo, la fama no le duró demasiado. Una vez fuera de la casa y pasada su etapa de éxito, Colmenero no logró hacerse un lugar en el mundo del espectáculo. Con el sueño pinchado y la escasez de dinero por la falta de trabajo, tuvo problemas para pagar los gastos de su casa y debió mudarse de ese departamento y vivir del alquiler.

Pero esto tampoco funcionó: los inquilinos debieron ser desalojados por falta de pago. La ayuda de su familia fue fundamental para resolver su problema habitacional.

Una vez fuera de la casa y pasada su etapa de éxito, Colmenero no logró hacerse un lugar en el mundo del espectáculo.

Sin trabajo fijo, la fama fue un arma de doble filo: estigmatizada como “la ex prostituta que ganó Gran Hermano”, no logró conseguir trabajo estable. En 2008, comenzó a estudiar Astrología y hasta hace poco se dedicó a ello, atendiendo en bares.

Pero hace ya un tiempo, Colmenero ha cambiado de actividad y ahora se dedica a la venta de bijouterie que ella misma hace. Lo curioso es que no solo vende su trabajo artesanal por Internet sino que, hace unas semanas, fue vista como “mantera”, es decir, vendiendo sus collares en la calle, más precisamente en la transitada esquina de Av. Cabildo y Juramento, en pleno barrio de Belgrano.

Hace unas semanas, fue vista como “mantera”, es decir, vendiendo sus collares en la calles de Belgrano.

Pese a los altibajos en su vida laboral, logró salir de la prostitución y, aunque el medio que le dio posibilidades y luego la catapultó a la fam dándole la espalda, encontró la forma de sobrevivir.




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