El retorno a las aulas abarcará todos los niveles educativos, según explicó el ministro Trotta.


El ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, dijo este miércoles por la tarde que salvo en la Región AMBA y en Resistencia (Chaco), es posible “imaginar un regreso a las aulas” para agosto, en coincidencia con el fin de las vacaciones de invierno.

El retorno a las clases presenciales abarcará todos los niveles educativos y la particularidad de la reapertura de los establecimientos dependerá de la situación epidemiológica de cada distrito, en el marco de la emergencia marcada por la pandemia de COVID-19.

El anuncio de Trotta fue hecho al presentar un protocolo que actuará como “piso” para los ajustes que cada distrito deberá hacer en función de sus particularidades. “Este protocolo incluye algunos puntos de cumplimiento obligatorio y también incluye recomendaciones”, dijo el ministro. La semana próxima el borrador del protocolo presentado por Trotta será discutido para su mejoramiento y aprobación por el Consejo Federal de Educación, la mesa nacional que reúne a las autoridades del sector de las 24 provincias.

El ministro no precisó el día de reinicio de las clases presenciales, pero todo indica que sería el lunes 3 de agosto. Aclaró que las provincias patagónicas pretenden postergar unos días más la reanudación de clases presenciales “por el frío y la nieve”. Sobre la Región AMBA dijo que en el marco de la situación epidemiológica que se atraviesa “es muy difícil proyectar” la vuelta de las clases presenciales.

El protocolo de regreso a las aulas fue elaborado por un consejo asesor multidisciplinario que incluyó no solo pedagogos y epidemiólogos, sino hasta un especialista en “optimización combinatoria”: según se explicó, deberán ajustarse los horarios para el ingreso y el egreso de los establecimientos para respetar el distanciamiento obligatorio y también se analizará el uso escolar del transporte público para evitar que coincida con los picos de uso laboral.

“Tenemos que prepararnos para una escuela distinta”, advirtió Trotta, a quien acompañó el biólogo y docente de la Universidad de Quilmes, Diego Golombek, integrante del comité que elaboró el protocolo “para el regreso presencial a las aulas”.

Golombek explicó que se trabajó en dos fases. La primera, la preparación de las instalaciones para poder cumplir con el protocolo y las recomendaciones sanitarias (y también pedagógicas); y la otra fase es la preparación “de los docentes, los no docentes y también las familias” para el retorno a clases, para lo que se prepara una campaña con recomendaiones, se dijo.

En esa preparación de la escuela, se deberá garantizar que haya “agua potable, jabón líquido, toallas de papel descartables y cestos de basura”; también la provisión de alcohol en gel o alcohol 70 grados.

Las aulas deberán adecuarse para respetar “el distanciamiento físico necesario”. Se fijó una distancia mínima de 1,5 metros entre cada estudiante. La cantidad de alumnos no deberá superar los 15 (un número orientativo), por lo que habrá una alternancia horaria y de asistencia. Si bien cada distrito deberá ajustarlo, se habló de clases presenciales “día de por medio” o “por semana”.

Nicolás Trotta. (Foto: Guillermo Rodriguez Adami/Clarín)

Las escuelas deberán contar con “una señalética adecuada” para el cumplimiento de las normas. En los recreos, se evitará que se mezclen grados y aulas distintas. Por ahora, los comedores no volverán a abrirse como tal pero se entregarán viandas de acuerdo al protocolo que diseñen las escuelas y los distritos.

Las aulas serán desinfectadas cada vez que cambie turno. Entre los modelos de funcionamiento del espacio, se recomienda un diseño llamado “burbuja”, donde un grupo pequeño de alumnos, con distancia de un metro y medio entre sí, forma un círculo alrededor del docente.

También se deberán establecer protocolos de ingreso y egreso escalonados en los establecimientos para evitar aglomeraciones, monitoreando el estado de salud de estudiantes, docentes, no docentes y directivos.

El Consejo que reúne a los rectores de las universidades públicas y también la mesa que reúne a las universidades privadas tomarán como base el protocolo de Nación para ajustarlo a las realidades de cada unidad académica y cada distrito.

En los establecimientos escolares no podrá haber reuniones que no tengan relación a una clase presencial. En el caso de que se detecte un caso sospechoso, se suspenderá por un día el dictado de clases para desinfectar la escuela.

“La premisa es priorizar el cuidado de la salud”, insistió el ministro Trotta. Se dijo que habrá una atención especial para atender las situaciones de séptimo grado de la primaria y para el último año de la secundaria. El protocolo también procura atender las necesidades de la educación técnica, artística y rural.

En esta etapa, los chicos no irán todos los días a la escuela, sino que habrá un sistema dual de enseñanza”, dijo el ministro, en el que se combinarán las clases en el aula y de manera virtual.

“Los protocolos son cumplibles para la realidad argentina, son de cumplimiento posible; no se pide nada irracional”, dijo Golombek.

Por la corresponsalía de Buenos Aires.




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