Solo se hicieron más pruebas por millón de habitantes que en Bolivia, Ecuador, Guyana y Surinam.


Desde el comienzo de la pandemia, la Organización Mundial de la Salud recomendó como un mantra “Testear, testear, testear”, como la clave para atravesar la crisis por el coronavirus. Sin embargo, después de casi cinco meses de aislamiento obligatorio, ¿qué pudo haber fallado en la Argentina para que, a diferencia de la mayoría de los países, aún no pueda salir del encierro? Se pregunta Pablo Sigal en Clarín.

En contraposición de lo que recomendó la OMS, los testeos fueron el punto débil de Argentina en su lucha contra el coronavirus. Hasta ahora, solamente se hicieron 842.673 testeos en todo el país: 19.289 por millón de habitantes.

Técnicos argentinos trabajando (AFP)

En una especie de ranking sudamericano, solo cuatro países testearon menos que Argentina por cada millón de habitantes: Bolivia (16.608), Ecuador (15.207), Guyana (6.751) y Surinam (6.499). Estos dos últimos, entre ambos, suman menos de 1,5 millón de habitantes y 52 muertos. Si no fuera por estos pequeños territorios, Argentina tendría su lugar en el podio entre los que menos testearon.

Las cifras argentinas están más cerca de las africanas (menos de 10.000 cada millón de habitantes) que de las europeas: en el Viejo Continente no hay un solo país que no supere la cantidad de testeos locales. A nivel mundial, el mayor nivel de testeos lo tienen Emiratos Arabes, Dinamarca, Reino Unido y Rusia.

Esta semana, la Organización Panamericana de la Salud se mostró preocupada por la reacción del virus en dos países: Argentina y Colombia. Si bien los colombianos realizaron más testeos (38.136 por cada millón de habitantes), tienen 8057 casos de coronavirus y 265 muertes por millón, mientras que Argentina tiene 5767 casos y 111 muertes.

Según indica Clarín, hay distintas variables que influyen en la cantidad de casos. Hubo países que hicieron muchos más testeos pero nada de aislamiento, y por eso tienen una tasa de letalidad mayor que la de Argentina, que apostó casi todo a la cuarentena.

De alguna manera, con más testeos se podrían haber reducido los días de confinamiento, que en el país ya superaron a los de cualquier otro lugar del mundo. Con más testeos es posible que una mayor cantidad de contagiados queden aislados, eviten contagiar, y luego ya estén listos para retomar sus actividades con menos riesgo de infectarse.

Los testeos, indica Sigal en la nota, fueron un tópico de discusión también dentro del gobierno argentino. Pedro Cahn, del comité de infectólogos asesores, relativizó su importancia e incluso argumentó que no había en el mundo suficientes tests para comprar.

Su compañero del mismo comité, Eduardo López, fue el único que se animó a decir que el país estaba testeando poco.


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