"Lula presidente" contra "A la cárcel", arengas que se ven en las calles brasileñas tras la confirmación de la condena para el exmandatario. 


Las proclamas “Lula presidente” y “A la cárcel” se multiplicaron este miérciles en las marchas a favor y en contra del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, como reflejo de la fractura política y social que vive el país.

Un tribunal de segunda instancia de Porto Alegre aumentó de nueve años y medio a doce la condena contra Lula por corrupción y lavado de dinero.

La decisión aleja a Lula de la ansiada candidatura para las presidenciales del octubre, aunque el líder del Partido de los Trabajadores -que enfrenta siete causas en la Justicia, en su mayoría por corrupción- puede apelar al Tribunal Electoral, que tendría la última palabra.

Porto Alegre amaneció blindada por tierra, mar y aire, para evitar incidentes entre los miles de seguidores del Partido de los Trabajadores que acamparon anoche en la ciudad y los detractores del expresidente.

A las consignas “Lula presidente” y “Elección sin Lula es fraude” se oponían gigantescas pancartas pidiendo cárcel para el exmandatario y muñecos gigantes que representaban al líder del PT entre rejas.

Hasta allí llegaron muchos simpatizantes de izquierdas procedentes del noreste, la cuna de Lula.

Lula siguió la sesión a través de televisión en la sede del sindicato metalúrgico de San Bernado do Campo, en los alrededores de Sao Paulo, donde se forjó como sindicalista y participó en la fundación del PT.

“Sólo el día en el que muera voy a parar de luchar”, clamó el líder más popular de Brasil ante cientos de simpatizantes que le apoyaron con gritos de “Lula presidente”.

Tras conocer la sentencia, miles de simpatizantes del expresidente reunidos en una plaza de Sao Paulo no pudieron ocultar sus caras largas y su indignación.

“Brasil nunca más va a tener una democracia. Están desmantelando la credibilidad del estado. Es golpe”, denunciaba uno de los admiradores de Lula.

Entre sus detractores, sin embargo, ambiente de fiesta y pancartas con dibujos de Lula vestido de presidiario, en una céntrica avenida de Sao Paulo.

“Lula es la mayor decepción que tuvo Brasil. Un hombre que nació pobre, ascendió en la vida y llegó al mayor cargo, podría haber hecho un servicio enorme al país, pero fue el presidente más corrupto”, opinaba uno de los manifestantes.

De fiesta también la bolsa de Sao Paulo, que batió un nuevo récord arrastrada por la condena al líder del PT, y el real brasileño, que se apreció un 2,43 por ciento frente al dólar.

Sin resignarse, simpatizantes del Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST), el colectivo social más combativo del país, amenazaban con bloquear los accesos a la ciudad en respaldo al expresidente.




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