Los pequeños estaban a punto de cumplir dos años. 


Amelia Weiand dejó a sus sus mellizos Elyssa y Elijah en una guardería y, horas más tarde, la llamaron para decirle que sus hijos habían muerto ahogados en la pileta Om Baby. Los hermanitos fueron encontrados insconcientes y llevados al hospital pero ninguno de ellos sobrevivió. Elyssa murió ese mismo día, mientras que Elijah fue declarada muerta días después.

“Nuestra familia está en proceso de sanar y no queremos que nadie se lleve la impresión equivocada de nosotros. En este momento solo estamos tratando de dejar a nuestros hijos descansar en paz y de honrarlos. Le agradecemos a todos por la compasión que nos han mostrado”, dijo Amelia. Y agregó: “Significa mucho para nosotros saber que nuestros bebés han conmovido a tantas personas”.

En medio de ese dolor inconmensurable, la madre tomó la decisión de donar los órganos de los pequeños para que puedan salvar otras vidas. “Se formaron en mi útero y crecieron juntos. Ella era su otra mitad. Fueron almas gemelas“, sostuvo y agregó: “Sé que ahora están en el cielo riéndose. Hablando entre ellos en su propio idioma”.

Al parecer, todo sucedió cuando la niñera fue a recibir a otro bebé a la puerta y los pequeños se cayeron en la pileta y se ahogaron. El centro de cuidado infantil de Tennessee, tiene un historial de quejas. Dos meses antes de que fallecieron, se le ordenó a los dueños que dejaran de tener niños a cargo porque el lugar no tenía licencia.




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