Es un destino fundamental para las exportaciones locales, dado que compra 7 de cada 10 autos que vende la Argentina.


El relanzamiento de las relaciones bilaterales entre la Argentina y el Brasil generaron expectativas positivas, pero los analistas internacionales piden cautela, tiempo y advierten que existen desbalances entre las dos economías que deben ser atendidos.

Los analistas Irma Argüello y Jorge Castro coincidieron ante la consulta de VíaPaís que se abrió una nueva era, más por el perfil conservador de Jair Bolsonaro que por lo que pueda hacer la Argentina en los próximos años.

Argüello explicó que hay cuatro indicadores fundamentales que muestran los desbalances entre las dos principales economías de Sudamérica: inflación, tasa de interés, PBI y balanza comercial.

“Brasil tiene esos indicadores muy positivos y en el de la Argentina fueron negativos en 2018. Estos desbalances hacen que los países busquen soluciones de forma bilateral, más que negociando en bloque”, señaló la analista.

Castro, a su vez, opinó que esa es una de las causas de la “flexibilización en doble sentido” del Mercosur, que acordaron Macri y Bolsonaro. Por un lado, habrá una mayor libertad de acción para fijar un arancel externo frente a terceros países; por el otro, cada país podrá impulsar acuerdos de libre comercio con países extra zona, lo que no pueden hacer hasta hoy”.

Y, en ese sentido, el verdadero impacto lo produce Brasil “porque es la sexta economía del mundo y lo que sucede allí en términos de apertura de su economía es algo que tiene una importancia mundial”, dijo Castro.

Argüello ve que Bolsonaro tiene una clara intención de recuperar y fortalecer el liderazgo regional con una economía que actualmente ya es más competitiva, lo que podría relegar a la Argentina a un segundo plano a la hora de que los inversores tomen decisiones de largo plazo.

No obstante, la analista aclara: “A la Argentina le conviene que a Brasil le vaya bien y crezca económicamente, porque se van a abrir muchas oportunidades de negocio en el ámbito bilateral además de consolidar las que ya están”.

Castro coincide: “Por cada punto porcentual que crece la economía brasileña, el PBI argentino expande 0,25% más”. No hay que olvidar, señala, que Brasil es un destino fundamental para las exportaciones locales, dado que compra 7 de cada 10 autos que vende la Argentina.

Argüello pidió cautela en torno a anticipar análisis sobre cuál será el impacto en el Mercosur. Explicó que hoy es sólo una unión aduanera con un arancel externo común y su apertura al libre comercio podría aportar a las economías, dependiendo del trabajo y la pericia que desarrolle cada gobierno para conseguir nuevos clientes en el mundo.

Seguridad

Con respecto a la seguridad y la lucha contra el crimen organizado, ambos analistas sostuvieron que aumentará el trabajo coordinado de ambos países, aunque aquí también hay algunas alertas para la Argentina.

Argüello señaló que “hay que estar atentos” porque “a medida que se ‘endurezca la mano’ en Brasil, la Argentina deberá levantar la guardia para evitar el ingreso de delincuentes o narcotraficantes que intenten refugiarse aquí.

Castro adhiere al sostener que esto ya está pasando: “Varios grupos del crimen organizado brasileño, entre ellos el denominado Comando Vermelho, que es el que controla gran parte de las cárceles en ese país y es uno de los principales grupos del narcotráfico, ya están actuando en territorio argentino”.

Por ello, tanto Argüello como Castro consideran que las repercusiones más inmediatas de todo lo firmado podrían aparecen en esta materia, por la represión que ambos países pueden ejercer sobre el crimen organizado.

Arguello indicó que la ministra Patricia Bullrich ya tuvo “contactos estrechos” con el flamante ministro de Justicia brasileño, Sergio Moro. Y se está trabajando en los problemas que plantean los 1.132 kilómetros de frontera entre ambas naciones.





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