Cada vez son más los novios que deciden separar sus bienes antes de casarse. 


Antes, todos los bienes adquiridos a partir del casamiento integraban la denominada “comunidad de ganancias“, en la que sólo uno de los cónyuges administraba los bienes comunes de la pareja.

Sin embargo, a partir de la modificación del Código Civil y Comercial que se realizó en 2015, los futuros esposos pueden optar por distintos regímenes patrimoniales y elegir una alternativa: la separación de bienes, que permite a ambos manejar y disponer libremente de sus propiedades personales, exceptuando la vivienda familiar.

Pese a que muchos desconocen todavía cómo funciona este mecanismo, la tendencia creció en el último tiempo: hoy, casi dos de cada 10 parejas firman un acuerdo prenupcial, según datos del Registro Civil y Capacidad de las Personas de la Ciudad de Buenos Aires, dependiente del Ministerio de Gobierno Porteño.

En 2016, un 13,86% de parejas separó sus bienes. En 2017, la cifra aumentó a un 16,58%, mientras que 2018 cerró con un 17,66%. En tanto, en lo que va del año, el porcentaje de personas que realizaron un acuerdo de este tipo llega al 18,74%.  En palabras de la abogada especialista en familia Marisa Herrera, esto es lo que se conoce como “lo tuyo es tuyo y lo mío, mío”.

El porcentaje de personas que realizaron un acuerdo de este tipo en lo que va de 2019 llega al 18,74%.

En palabras de la abogada especialista en familia Marisa Herrera, esto es lo que se conoce como “lo tuyo es tuyo y lo mío, mío”.​

“Esta y otras modificaciones en el Código responden a un requerimiento de la sociedad actual. Antes muchos resolvían no casarse para no afectar eventuales intereses de terceros (por ejemplo, los hijos de un matrimonio anterior). La posibilidad de optar por el régimen de separación de bienes muestra el avance hacia una dinámica más acorde con las necesidades del presente“, explicó Mariano Cordeiro, director general del Registro Civil.

La decisión debe explicitarse a través de una escritura, que se incorpora al acta al momento de dar el “sí”. Caso contrario, se aplica el sistema tradicional.

De esta manera, cada cónyuge conserva la independencia de su patrimonio y es responsable ante otros, aunque debe continuar sus aportes a la crianza y la educación de los hijos que posee el matrimonio, así como también debe hacerse cargo de los gastos del hogar, de acuerdo a su capacidad económica, según consignó Clarín.




Comentarios