Lautaro Gómez tiene 22 años y su publicación emocionó a miles, que le enviaron mensajes de apoyo.


La historia de Lautaro Gómez se hizo viral en las últimas horas. El joven de 22 años compartió un posteo de Facebook contando que una mujer le había prohibido a su hija sentarse junto a él en el Tren Roca, juzgándolo por su aspecto.

Lautaro Guzmán (Web)

“Cuando el tren se detiene en la estación de Adrogué era media tarde y se sube una señora con una nenita y se sienta al lado mío. Yo estaba con auriculares y se me dio por sacarme uno de ellos cuando veo que le agarra la mano y le dice ‘¿cómo te vas a sentar con ese villero?’. No le di importancia y continué escuchando música”, cuenta.

En el posteo Lautaro puso dos fotos: una con ropa deportiva (la que vestía cuando la señora lo calificó de “villero”) y otra con su uniforme de enfermero, y el siguiente mensaje: “La gente va por la vida juzgando por las apariencias, acá el “VILLERO” con el que no me siento en el tren Señor@ ojalá nunca necesite de mi, porque para su fortuna, l@ voy a ayudar traiga la ropa que traiga”.

Lautaro Guzmán (Web)

El joven, que vive en Longchamps, se recibió de enfermero en 2017 y trabaja en la Clínica Avellaneda en horario nocturno, durante 12 horas o más.

El día del suceso del tren, cuando llegó a la clínica le pidió a una compañera que le sacara las dos fotos que luego compartió. Sobre la ropa, dice que viste deportivo porque es “mucho más cómodo” para “estar óptimo” para sus exigentes guardias en el trabajo.

Lautaro Guzmán (Web)

Ese día que subí la foto no dormí después de la guardia porque no dejaban de caer mensajes. No tenía idea que tenía mi perfil de Facebook público y recibí decenas de mensajes”, contó el joven a Clarín.

Y entre risas agregó: “Me sentí súper abrumado, pero a la vez contento porque recibí todo tipo de mensajes, sobre todo buenos y de agradecimiento, hasta de ex pacientes. Toda la clínica me decía que era ‘el famoso Guzmán’”.

Lautaro Guzmán (Web)

Si bien siempre se sintió atraído por las cuestiones médicas, Lautaro contó que su carrera surgió como una casualidad. “Fui a la Universidad de Lomas a inscribirme para Administración de Empresas pero me había olvidado un papel. Cuando regreso y llego a Adrogué, veo que la Cruz Roja había abierto inscripciones para la carrera de Enfermería. Justo había vendido una PlayStation a $700 y ese era el valor de la matrícula para comenzar a estudiar. No lo dudé ni un minuto y arranqué con esto que me apasiona”, recordó.





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