La pareja decidió transformar el dolor en esperanza y lleva 12 años trabajando con niños portadores de esta enfermedad.


En 1990, Silvia Casas y su marido Oscar se convirtieron en la primera pareja en la Argentina en adoptar a un nene con Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). Emmanuel tenía 27 días cuando llegó a su nuevo hogar.

Allí se encontró con Mariano, Alejandro y Eve, sus nuevos hermanos, los hijos adolescentes de la pareja. Pese a los prejuicios que existían sobre la enfermedad, el niño fue recibido con el corazón abierto. “En los años 90 integrábamos un servicio de familias que recibían a niños antes de que fueran judicializados. Manu había sido rechazado por muchos hogares porque hablar de SIDA en ese momento no era lo mismo que hablar de VIH en 2018. Cuando lo recibimos, no imaginábamos que un bebe pudiera tener eso que decían. Pasaron los meses y, el período que parecía corto porque iba a volver con su mamá biológica, se convirtió en una adopción cuando cumplió tres años. Nosotros nos enamoramos de él y él de nosotros”, cuenta Silvia a TN.com.ar.

Manu falleció cuando tenía ocho años. En ese momento, Silvia y Oscar decidieron transformar su dolor en algo positivo y se propusieron ayudar a otros chicos que tuvieran la misma condición. “Desde hace 16 años estoy al frente de la casa Manu. Emanuel es ese hijo que me guía desde el cielo. Vivió ocho años maravillosos desde el momento en que lo recibimos en casa. Él pudo disfrutar de jugar, de amar y de ser profundamente amado. Era tremendamente difícil porque hablar del HIV en esa época era tabú”, cuenta su mamá.

Silvia Casas, la fundadora y directora de Casa MANU (Mucho Amor Nos Une). Fue la primera mujer en adoptar a un nene con VIH.

Manu nació en la maternidad Sardá, que en ese momento era el único lugar que recibía a mamás portadoras. “Era en ese momento el único lugar que las recibía. Tenía muy pocas posibilidades de vida y en este contexto de gran contención y amor familiar lo que falló fue la terapéutica que no era la misma que en la actualidad. Apenas llegaban las drogas al país. Manu quedó en el camino, pero su mensaje fue dejar esta obra. Desde que comenzamos han pasado 106 niños y niñas, algunos incluso, pudieron partir con una familia”.

Sobre el impacto que tuvo el adoptar un niño portador para la familia, Silvia recordó: “Nosotros recordamos momentos muy difíciles donde los hermanos tenían que tener mucho cuidado de no decir que Manu tenia SIDA. Hubo estigma, discriminación por gente que no entendía qué era. Pero también, hubo mucho amor que nos unió y nos hizo armar ‘Casa M.A.N.U”.

‘Casa M.A.N.U” está unbicada en Weiman 662, Monte Grande, y alberga a 18 chicos de entre un mes y 17 años. El lugar busca la concientización de la sociedad sobre esta enfermedad para terminar con la discriminación hacia las personas que lo padecen.

Emmanuel fue el primer niño con adoptado VIH y su paso por la vida también generó acciones transformadoras en otros que derivaron en un espacio destinado a que otros chicos como él se sientan incluidos. “Él fluyó, llegó a una familia común, que no sabía nada del virus, que solo sabía lo que decía la tele y aún a pesar de eso decidimos apostar a la vida de Manu para que el tiempo que teníamos que pasar juntos fuera natural. No pensamos nunca en lo que tenía, sino en que era un niño”, cuenta Silvia, quien asegura que de la misma forma trata a todos los chicos que ingresan al hogar Casa M.A.N.U. “Que significa Mucho Amor Nos Une“, explica.

Imagen de la séptima edición de la correcaminata organizada a beneficio de la ONG Casa Manu (Mucho Amor Nos Une) en diciembre de 2017.

Dos décadas después de haber perdido a su hijo del corazón, y con un montón de experiencias a cuestas vividas en el hogar, Silvia decidió escribir un libro en el que cuenta la historia de su familia, su historia, que también es la de Manu. Así nace Un hijo llamado Emanuel. “Lo hago desde el ser resiliente, desde el lugar de todas las personas que pasamos por un dolor tan grande como la muerte de un hijo, pero también puede ser otro duelo porque todo duelo es catastrófico. Sin embargo, todos tenemos que saber que se puede apostar por una vida nueva con un proyecto que nos ayude a nosotros para rescatarnos y a la comunidad para encontrar una solución a todas las necesidades que hay que cubrir”, afirma la directora de Casa M.A.N.U.




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