Mientras que los matrimonios en general decaen, los casamientos sub-25 son una pequeña tendencia.


Forman parte de una pequeña contradicción. Mientras que el matrimonio en general cae en desuso −en 1990 se casaban por civil en la ciudad de Buenos Aires 22 mil parejas al año, mientras que ahora son alrededor de 12 mil−, un grupo etáreo crece en las estadísticas casamenteras. Son los menores de 25 años. 

Boda. (UNSPLASH)

Según el Ministerio de Gobierno Porteño, Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas, en 2017 hubo en Buenos Aires 12.130 bodas, de las cuales 260 (2.14 %) fueron de jovencitos. Y en 2018 se mantuvieron las cifras: 12.522 y 273. Un promedio de 22 de estos casamientos por mes.

En tiempos en el que matrimonio se vuelve obsoleto, sorprenden estos jóvenes que apuestan al compromiso formal firmando los papeles. “Es mágico jugársela por alguien”, admite una de estas jovenes parejas al ser entrevistada por Clarín.

“La idea de que el amor es sinónimo de felicidad crece entre los más jóvenes”, concluye Mariano Cordeiro, Director del Registro Civil de Capital Federal. Reconoce que, cuando le toca casar a una pareja de jovenes, suele preguntar con curiosidad cómo tomaron la decisión. A veces, lo sorprenden: por ejemplo, le dicen que desde los 16 o 18 años conviven, y que casarse es una manera de “renovar los votos”. 

Casamiento. Foto: web.

Muchos de estos jóvenes contraen matrimonio después de una relación de noviazgo que traen desde el colegio segundario, y sus fiestas se caracterizan por la presencia de todo el curso, que viene de la fiesta de egresados, y festejan el sí como si fuera un gol. 

¿Qué le dicen estos jóvenes a quienes no se deciden por firmar los papeles? “Que no tengan miedo de apostar por el amor y el compromiso. Que no se dejen llevar por los comentarios negativos y que cuando uno ama de verdad… eso va más allá de firmar cualquier papel. Simplemente apostar por la persona que tenes al lado”.




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