Conocé la historia de Mariano Marín, el hombre que se dedica a reparar las averías de la red de agua potable de la ciudad de Córdoba.


Córdoba no deja de sorprender. Pese a ser una provincia mediterránea, desde 2011 cuenta con un faro para iluminar vaya uno a saber qué cosa. Hubo quienes vía Internet juntaron firmas para poner una “Batiseñal” en la punta, pero no prosperó.

La gente seguramente ya se acostumbró al Faro como un elemento más del paisaje cordobés. Pero a que muchos no sabían (o casi nadie sabía) que entre las tuberías de la red de agua potable que bebemos circula a diario… un buzo.

¡Sí, un buzo! No en el mar, no en los ríos de las sierras: en las tuberías de la ciudad.

Se trata de Mariano Marín, un ingeniero civil que se dedica a reparar las averías de la red de agua potable. Todas las semanas se “viste” de hombre rana y revisa las cámaras de inspección donde pasan los 471.232 litros de agua que consumen a diario los cordobeses.

El hombre que bucea por la Córdoba subterránea.

“Desobstruye, ajusta, repara, inspecciona y controla la circulación de los puntos clave del corazón del agua en Córdoba”, difundió el diario La Voz del Interior sobre el trabajo de Mariano en las profundidades del subsuelo cordobés.

El hombre es valiente: se mete en lugares donde la luz no llega, y donde únicamente queda ir “a tientas”, con el lugar memorizado, para limpiar y salir.

El hombre que bucea por la Córdoba subterránea.

“Trabajamos con flujos, es decir, los movimientos internos del agua. Hay lugares donde se puede bucear tranquilo, pero otros por donde pasa la corriente, y que son muy peligrosos y te pueden aspirar. Cuando se pasa cerca de esos lugares, hay que estar tranquilo”, comparte Mariano.

“Hay momentos en los que te sentís que sos como un astronauta. Todo es blanco, transparente y vas nadando”, añade.

Ahora, cuando usted abra la canilla para tomar agua, recuerde que debajo está Mariano. Y agradézcale.




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