Los hinchas despidieron cantanto al equipo a pesar de la mala actuación del equipo. Mirá los videos de los hinchas de la T cantando en el Kempes.


Las gargantas de los hinchas de Talleres quedaron rojas. La caída 4-2 ante un letal Lanús estaba consumada pero, desde la popular norte, bajó el aguante. Fue una despedida conmovedora para un equipo que no encuentra el rumbo dentro de la cancha pero tiene todo el apoyo desde afuera.

Todavía no se habían acomodado los más tardíos hinchas de Talleres que el equipo perdía 2-0. Lo que pintaba una hermosa noche para ver fútbol que tenian los 30 mil fieles albiazules que llegaron al Kempes para ver a su equipo con Lanús empezó como una pesadilla.

A los dos, el eterno José Sand transformó en gol un penal a Marcelino Moreno y, cuatro minutos después, Bernabez quedó solo con Herrera, lo eludió y terminó de golpear al equipo adentro de la cancha y, a los que alentaban desde afuera. Igual, el apoyo nunca dejó de sentirse.

Como faltaba mucho, la mayoria de los hinchas eligieron el aliento. Desde el campo de juego, los jugadores metían más de lo que jugaban. Después de que casi el visitante se pusiera 3-0 con una mala definición de Bernabez que dio en el palo, tuvo el descuento Dayro y la esperanza renacía.

El mismo colombiano pudo descontar de cabeza pero lo de Talleres tuvo mucho de entrega, pero poco de fútbol. Con eso mantenían las esperanzas de que el mal panorama inicial se revirtiera. Y, antes del cierre de la etapa la tercera fue la vencida para Dayro que marcó el 2-1. Y ya los ánimos eran otros.

Pero la esperanza duró poco. Antes del minuto, en una jugada sorpresiva, Marcelino Moreno puso el 3-1 para Lanús. Los murmullos y la bronca volvieron a apoderarse de los hinchas.

Pero las gargantas resurgieron cuando, a los 4, Nahuel Bustos metió el 3-2. La ilusión renacía para los albiazules. Pero pareciera que todo iba a durar poco.

A los 10, Tenaglia en contra luego de centro de Vega, puso el cuarto gol para el visitante y las caras volvieron a la amargura y a la bronca.

A pesar de la derrota, los hinchas albiazules terminaron cantando. Fue conmovedor el cántico que bajó de las tres tribunas: “Aunque ganes o pierdas, no me importa una mierda, yo a Talleres lo quiero…” El aguante, si dudas que sigue estando. Fue conmovedora esa despedida de la cabecera norte.

Ahora deberán ser los jugadores los que empiecen a devolverles tanto cariño a esos hinchas que los despidieron como pocas veces se ha visto luego de una dura derrota de local




Comentarios