El gobernador dio un discurso en su reasunción y no aguantó las lágrimas mientras hablaba de lo logrado en su gestión.


Este martes Juan Schiaretti reasumió como gobernador de la provincia de Córdoba y pronunció su discurso en el nuevo edificio de la Legislatura provincial, luego de que él y el vicegobernador Manuel Calvo prestaran juramento.

Justamente en su discurso que duró alrededor de media hora, el gobernador hizo un repaso por los logros de su última gestión y anticipó los planes a futuro. Pero hubo un momento en el que se emocionó y no aguantó las lágrimas.

Luego de hablar de que el “siglo XXI es el siglo de la mujer”, Schiaretti volvió a remarcar lo logrado. “Lo que hemos logrado en estos años no es la acción de un grupo de iluminados. Es la acción del esfuerzo de cada uno. No es el resultado de la acción de un grupo de iluminados y mucho menos del gobernador de la provincia”, dijo.

Pero luego de esas palabras vendría el momento de la emoción: “Yo siempre seré un humilde hijo de barrio Talleres oeste”, alcanzó a decir Schairetti antes de romper en llanto y ser aplaudido por el auditorio mientras alentaban al “Gringo”.

Cuando retomó el discurso aseguró: “Siempre seré eso, un humilde hijo de barrio Talleres oeste que fue elegido tres veces gobernador. Pero también siempre se que yo soy y seré cordobés hasta el caracú. Y la verdad me siento más cordobés que el cuarteto y la peperina”.

El momento se puede ver en el 1:26:00.




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