Hay dos exrugbiers detenidos por la muerte de un joven de 22 años.


El crimen de Miguel Alexander Martínez conmociona a Villa María por sus implicancias, la ferocidad y el desprecio por la vida que mostraron sus autores, protagonistas de un hecho pocas veces visto en la región.

Miguelito fue hallado semi enterrado en un campo, con la cabeza dañada por los golpes y por su muerte hay dos detenidos que pertenecían a uno de los clubes de rugby más importantes de la provincia de Córdoba.

Entre la profunda tristeza y la indignación, el suegro de la víctima no tiene dudas de que fue “premeditado”, dice Eloy Ruiz, en declaraciones a Radio Villa María, que reproduce Villamariaya.com, este martes.

Muy dolido por el horrible final de su yerno, el hombre no oculta su dolor y lamenta: “un chico jovencito, con toda la vida por delante… no“, expresa y luego recuerda la crueldad de los autores al decir “y de la forma que fue, que lo terminaron”, expresa sin consuelo.

“Fue todo premeditado, necesitamos Justicia… los que hicieron esto lo van a pagar, aunque creo que no hay Justicia más linda que la de Dios”, sostiene.

Sobre el muchacho, Ruiz destaca que “era muy bueno con mi hija y con mis nietos sobre todo… están destrozados; él era muy buena persona”.

Por el hecho están detenidos Joaquín Munarriz y Tomás Cánova, ambos de 20 años y acusados de homicidio caificado por alevosía, según informaron fuentes judiciales.

Además, fuentes cercanas a la investigación indicaron que el predio donde fue hallado el cuerpo de Miguelito es colindante a un campo que es propiedad de la familia de uno de los detenidos.

Por otra parte, allegados al Club San Martín indicaron al El Diario que Munarriz jugó allí hasta 2017 mientras que Cánova dejó de jugar en 2019.




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