Son dos hermanas de barrio Villa Boedo. Llegaron a recibir a 97 niños y 47 adultos. También funciona como comedor.


Los gestos solidarios se multiplicaron durante la cuarentena por el avance de la pandemia de coronavirus. Este parate en la actividad también desnudó las carencias de muchos ciudadanos. En Córdoba, dos hermanas buscaron ayudar, pero ahora necesitan que las ayuden a ellas.

Ellas son Melisa, de 20 años y Milagros, de 18, ambas accedieron al Ingreso Familiar de Emergencia, un bono que otorga Anses de 10.000 pesos. Entre las dos juntaron 20.000 pesos y decidieron abrir el “Merendero Corazoncitos”, ubicado en la casa 14, manzana 1 de barrio Villa Boedo.

Melisa, su familia y amigas trabajan en el comedor.

Ahora se contactaron a través del Facebook con Vía Córdoba para que difundamos su tarea y también las ayudemos a conseguir donaciones de alimentos, ropa, frazadas, entre otros materiales.

“Algunos días tenemos merendero y otras comedor. Lo abrimos con mi hermana hace como dos semanas. Pero la verdad no nos teníamos fe y se lleno de gente, se desbordó“, comenta asombrada Melisa.

Y para graficar esta situación indicó: “El primer día empezamos con 43 niños y 10 adultos. Ayer (por el lunes) hicimos de comer y fueron 93 niños y 47 adultos. Habíamos hecho estofado y tuvimos que terminar haciendo un guiso para los que se quedaron sin comer”. 

Melisa, su familia y amigas trabajan en el comedor.

“Nosotros nos contactamos con diferentes organizaciones para buscar alimentos, pero nos dijeron que por la cuarentena no estaban entregando porque ellos tampoco estaban recibiendo”, argumentó.

Ambas están cursando el último año del secundario y se toman un tiempo para ayudar, pero no todo se soluciona con la buena voluntad. “Lo que más necesitamos es una olla grande porque estamos usando la del vecino que nos la presta cuando cocinamos. También necesitamos alimentos, ropa, calzado, frazadas“, puntualizó.

Y cuenta: “La idea se le ocurrió a mi hermana, hay dos comedores pero no están en la entrada del barrio, están al fondo. No toda la gente va hasta allá porque se hace de noche y tienen miedo a la inseguridad”. En el comedor colaboran Melisa, Milagros, su hermano de 16 años con su novia, la mamá de ellos y dos amigas, entre todos se reparten las tareas “para no aburrinos”, comenta entre risas.

Melisa, su familia y amigas trabajan en el comedor.

La situación de vulnerabilidad no es algo nuevo para estas hermanas solidarias, ambas ya tienen la experiencia de colaborar en comedores. “Nosotras trabajábamos en un comedor en Villa Bustos, pero por no recibir donaciones tuvo que cerrar. Como no estábamos haciendo nada decidimos abrir uno acá. Ya estamos acostumbradas, es lindo poder ayudar a tanta gente, pero también es preocupante. Se nota la necesidad de la gente“, analizó Melisa.

Pero todo esto se da en un contexto de extremos cuidados por el avance del coronavirus. “Bola le tenés que dar, es de vida o muerte este bichito. La gente va con barbijos. Tenemos un grupo de WhatssApp con 72 personas y ahí avisamos cuando está lista la comida. Lo vamos dividiendo por manzanas, para que no se amontone la gente en la puerta”, cuenta Melisa.

Melisa, su familia y amigas trabajan en el comedor.

A su vez, su preocupación no solamente está en el comedor, también buscan ayudar a otras personas que tienen otras necesidades. “Hay mucha gente que va los días que no tenemos comedor a pedir mercadería. El otro día hicimos una colecta de ropa y se la cambiamos a una distribuidora de pañales. Hay muchas chicas que piden pañales”, remarcó.

Cómo ayudar. Lo que estas hermanas están necesitando principalmente es alimentos para poder cocinar para todos los que se acercan al comedor. También necesitan ollas, frazadas, ropa y pañales.

Para comunicarse con ellas se puede hacer a los teléfonos 3517693441 ó 3516749984.




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