Será uno de los últimos rubros en reabrir de acuerdo al esquema de fases del Gobierno. "Somos parte de la solución y no del problema", se defienden desde La Plata.


Entre los rubros más afectados por la cuarentena en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), se encuentran los gimnasios. El 20 de marzo, debieron cerrar sus puertas y nunca pudieron volver a abrir. En La Plata, muchos buscaron la vuelta para adaptarse, dando clases por internet o alquilando aparatos, pero nada alcanza para subsistir.

“Alquiler, servicios, contador, ambulancia, sueldos, seguro para los socios”. Javier enumera los gastos fijos que tenía en All Fit, el gimnasio que abrió en 2011 – en calle 34 entre 11 y 12 – y que cerró hace dos meses. “En mayo supimos que las cosas se nos iban a hacer muy cuesta arriba. Veíamos que en otros países costaba volver a abrir. Así que con mucho dolor optamos por cerrar, fue una decisión temprana pero lo hicimos al menor costo posible: dimos de baja el alquiler y guardamos los equipos, pensando que el día de mañana podremos volver a abrir. Hay gente que se fundió y debió rematar todas sus instalaciones”, cuenta Javier y explica por qué no probaron con clases online. “No creemos mucho en eso. La Plata es una ciudad que tiene muchos gimnasios y nuestro trabajo se diferenciaba por ser muy personalizado, siempre cerca de la gente”.

El gimnasio All Fit tenía alrededor de 350 socios

A los 20 años, Javier ya trabajaba como instructor y hace 15 comenzó con un gimnasio propio. Lleva toda una vida apostando a la salud y asegura que la problemática es previa a la pandemia. “La cuarentena fue el último masaso. Pero antes del coronavirus, la situación económica ya fue marcando una crisis, se notaba en la cantidad de socios, que fue mermando en los últimos años. Además hay mucha competencia desleal por la oferta de entrenamientos con muy bajo costo en plazas y parques”.

En cuanto a la propuesta diseñada por el Municipio – aunque aún sin aprobación por parte de la Provincia – para que los gimnasios puedan disponer de espacios al aire libre en la Ciudad, Javier duda de que sea una solución: “Estaría de acuerdo si esos espacios son específicamente para quienes tenemos gimnasios y necesitamos de ese espacio para seguir subsistiendo. Si no están bien regulados y puede ir cualquiera, seguiríamos en un problema“. Por otra parte, cree que “las condiciones en el gimnasio pueden llegar a ser más sanitarias que en los espacios al aire libre, porque se dispone de más elementos para que las personas no tengan que compartir y hay baños para higienizarse”.

La historia de Luciano es otra. Tiene su propio gimnasio hace casi 20 años en Villa Elisa: Complejo Forza. Como a todos, la cuarentena lo tomó por sorpresa, pero con un punto a favor: no alquila. Nunca paró de trabajar desde la Cámara de Gimnasios de La Plata pensando en propuestas para poder volver. “Las primeras dos semanas de cuarentena, estuvimos esperando a ver qué pasaba. Cuando vimos que daba para largo comenzamos a buscar alternativas que nos ayudaran a palear los gastos, que son muchos, dándole prioridad a los sueldos”, cuenta.

Las alternativas fueron clases virtuales de casi todas las actividades del Complejo que también tiene natatorio, aunque eso está aún más complicado. Para ello, Luciano invirtió en cámaras, luces y contrató una mejor conexión a internet, para que los profesores pudieran dar las clases a través de Facebook.

Complejo Forza comenzó a adaptar sus instalaciones para garantizar distanciamiento social cuando se pueda volver a abrir

“La reapertura es toda una incógnita, no se sabe ni cuándo ni cómo. Desde la Cámara hicimos un protocolo que fue aprobado por el Municipio pero hay que ver qué decide Provincia. Empecé a acondicionar todos los espacios en base a ese protocolo, pero no quiero hacer más cosas por si me cambian las reglas y todo lo que armo termina siendo en vano”, cuenta.

Mientras tanto, probaron también otras opciones para generar ingresos, como el alquiler de los aparatos del gimnasio, que es una de las cosas que se habilitaron desde el Municipio entrada la cuarentena, lo cual “conlleva mucho riesgo porque son equipos muy costosos”. Por otro lado, crearon la “compra futura”: pagar 6 meses de cuota al precio de 4. De todas maneras, la facturación “es menor al 10% de lo habitual” – resume Luciano – por lo que no está pudiendo hacer frente a muchos servicios e impuestos, que se siguen acumulando.

“Somos parte de la solución y no del problema, en los gimnasios estamos preparados como agentes de salud y no de recreación, cómo se nos catalogó. Estamos preparados para recibir a la gente mucho más que en otros sectores que ya fueron habilitados”, concluye.




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