El hospital mendocino incorporó equipos de última generación para el proceso de inscripción de pacientes en listas de espera que maneja el Incucai.


El laboratorio de histocompatibilidad comenzó a funcionar en julio de 1998, en la planta baja del Hospital Central de Mendoza. A partir de mayo de este año, fue trasladado al segundo piso, en instalaciones modernas especialmente diseñadas según los requerimientos que establece el Incucai.

Tiene como objetivo fundamental realizar los estudios inmunológicos requeridos como parte del proceso de inscripción de pacientes para trasplante renal, cardíaco, cardiopulmonar, renopancreático y hepatorenal. También los estudios de compatibilidad para trasplante de Células Progenitoras Hematopoyéticas con donantes relacionados o no relacionados.

El Hospital Central realizará los estudios inmunológicos para trasplantes de todo Cuyo.

Este espacio funciona ocho horas diarias, de lunes a viernes, y en forma pasiva las 24 horas, los 365 días del año. El equipo de trabajo está constituido por cinco bioquímicos y un técnico de laboratorio que cuentan con las habilidades adecuadas para la realización correcta de las técnicas, y fundamentalmente, para la interpretación de los resultados.

Al respecto, el subsecretario de Salud, Oscar Sagás, manifestó la importancia de contar con esta tecnología: “El Laboratorio de Histocompatibilidad trabaja con nuevos equipos de última tecnología y de mayor complejidad que aportan mayor precisión y nuevas posibilidades en el seguimiento de pacientes trasplantados. Con esto, la provincia se posiciona como la única a la hora de realizar diversos tipos de estudios inmunológicos en pacientes de toda la Región Cuyo”.

El nosocomio mendocino cuenta con tecnología de avanzada.

“Entre el Incaimen y el hospital nos centramos en hacer un centro de trasplantes con todo lo necesario. Hoy en día podemos decir que estamos relanzado trasplantes de corneas, riñón, hígado y muy pronto el de medula ósea. Para poder contar con todo esto, necesitábamos el recurso humano especializado pero también la tecnología acorde”, puntualizó Sagás.

Nuevo equipamiento

Incorporaron un microscopio de fluorescencia LED, un espectrofotómetro para luz visible y UV. Además, equipos como el citómetro de flujo, único en la región para este fin, que permite detectar con mayor sensibilidad la presencia de anticuerpos anti-HLA fijadores y no fijadores de complemento, lo cual es fundamental al momento de decidir si es factible que un receptor reciba un órgano determinado y la chance de presentar rechazo del injerto.

También sumaron el equipo Luminex, lo cual permite la realización de la tipificación HLA con mayor resolución, como también la detección de anticuerpos relevantes, tanto fijadores como no fijadores de complemento, permitiendo la determinación de la especificidad de dichos anticuerpos. También es posible determinar otros anticuerpos de importancia en el trasplante de órganos, como son los anticuerpos anti-MICA (pre y postrasplante).

Estas determinaciones permiten conocer con mayor precisión el estado inmunológico de los pacientes antes del trasplante y en el seguimiento posterior al mismo. El monitoreo periódico del estado inmunológico postrasplante desempeña un papel relevante, ya que la aparición temprana de anticuerpos, el aumento de su título o la identificación de anticuerpos donante-específicos permitirá al médico tomar decisiones respecto de la conducta terapéutica más apropiada para cada situación de forma precoz, antes de que se modifiquen otros parámetros que indican una mayor alteración de la función del órgano trasplantado.





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