La querella pedía perpetua. Según la Justicia, el acusado - hijo de un reconocido empresario- y su víctima no mantenían una relación.


Andrés Di Césare (26) fue condenado a 18 años de prisión por el crimen de Julieta González (21), que fue hallada golpeada y estrangulada en 2016 en la ciudad mendocina de Luján de Cuyo. La familia de la víctima rechazó el fallo y apelará a la Justicia ya que considera que se trató de un femicidio a pesar de que la Justicia no dio por probada una relación de pareja ni un contexto de violencia de género.

El Tribunal Penal Colegiado 2 de Mendoza condenó a Di Césare por “homicidio simple” y no por “femicidio” ya que los jueces no dieron por probada la relación de pareja del condenado con la víctima ni el contexto de violencia de género. Esto provocó el rechazo en la familia de la víctima y de los integrantes del colectivo Ni una Menos de Mendoza.

El condenado, quien tiene 26 años y es hijo de un conocido empresario de transporte, fue hallado culpable de atacar a golpes con piedras y estrangular a González, quien desapareció el 21 de septiembre  de 2016 y su cuerpo fue hallado seis días después abandonado a la vera de la ruta.

El tribunal, integrado por Jorge Coussirat, Alejandra Rato y Mauricio Juan, dio por acreditada la autoría del crimen debido a la evidencia que implica a Di Césare, cuyo ADN se encontró debajo de las uñas de la víctima, mientras que en su auto se halló sangre de la mujer.

Asimismo, de peritajes realizados al teléfono celular y a la notebook del acusado surgió que éste había realizado búsquedas en Internet sobre “cómo borrar huellas digitales”, “qué sucede con un cuerpo a la intemperie” y “se puede saber quién mató a una persona ahorcada”, si un feto perduraba para un cotejo genético en un cuerpo muerto (esto porque la joven le habría dicho que estaba embarazada de él). 

Foto: Pachy Reynoso / MDZ




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