El pequeño cumplió los dos años. Sufre de una rara patología que afecta el intestino. Lo alimentan por sondas.


Romina y Alexis, son los padres de Gael, un pequeño que el 27 de julio cumplió los dos años. El niño fue el primer varón en la familia, tiene dos hermanas de 13 y 15 años.

Pese a que son de General Alvear, desde que Gael vino al mundo en 2018 no conocen otra vida que no sea vivir entre las paredes del hospital Notti en Mendoza.

El pequeño nació con gastroquisis, un defecto en la pared abdominal, por el cual los intestinos salen de una pequeña apertura por los lados del ombligo.

Si bien el bebé fue intervenido de inmediato, su intestino resulta tan corto que no puede absorber nutrientes y, por lo tanto, está obligado a recibir alimentación parenteral a través de una vía central y leche por medio de una sonda nasogástrica.

Se trata de una patología denominada, precisamente, “síndrome del intestino ultra-corto” y el pronóstico depende de cada paciente. Por ahora no existe otra manera de alimentarlo y la evolución la determinará el tiempo.

Gael, el niño que vive en el hospital Notti desde que nació.

Juguetes, libros de cuentos y lápices de colores desparramados por todos lados se confunden con sueros y jeringas desde hace exactamente dos años y 13 días. La vida al aire libre, por ahora, resulta una utopía. La existencia de Gael se limita a un habitáculo en compañía de sus padres y a numerosos “visitantes vestidos de blanco”, como los suele llamar.

Pero dos de ellos son especiales: sus padrinos-enfermeros Gabriela Albornoz y Emiliano Benítez, de Pediatría, que le dan todos los gustos.

Sobrelleva esta situación con una grandeza asombrosa y se muestra contento, pero me derrumba cuando lo observo contemplar la vida desde la ventana”, reflexiona Romina, y su voz se quiebra de emoción.

Pegado al vidrio, Gael permanece inmóvil mirando pájaros y colectivos como si fueran de otro planeta.

“Me pregunto cómo reaccionará cuando algún día camine por la calle, como cualquier persona, y se cruce con gente, autos, animales… Su vida representa esta habitación: aquí corre, canta, ríe, llora y juega”, grafica su mamá.

Si bien la internación domiciliaria fue autorizada recientemente, la familia no está en condiciones económicas de afrontar el alquiler de un alojamiento cercano al hospital, donde Gael debe recibir su tratamiento dos veces al día.

Romina, la mamá de Gael, el niño que vive en el Notti desde que nació.

“Nuestra casa está a 280 kilómetros, no podemos alejarnos de los médicos pero tampoco estamos para alquilar”, reitera Romina. Su marido es albañil y trabaja “en negro”. Por las noches, cuando su esposo la reemplaza, ella cena y descansa en la Casa Ronald Mc Donald, lindante al sanatorio, un lugar que recibe a estas familias.

Para colmo de males, el Covid-19 y la cuarentena, que limita aún más la vida restringida del pequeño Gael. El sanatorio cumple estrictamente las medidas de higiene y aislamiento. No existen las visitas y Gael prácticamente no conoce a sus hermanas ni familiares.

Alegría, a pesar de todo

Eso sí: el 27 de julio pasado, la habitación se vistió de fiesta. Hubo globos, una torta gigante y el feliz cumpleaños se oyó durante todo el día por los pasillos del sector. Tempranísimo, recibió regalos de sus singulares padrinos. “Lo adoran, lo miman y lo tratan como si fuera un rey”, concluye Romina.

Finaliza otro día. Igual al de ayer, igual al de mañana. Y esta mamá aguerrida, símbolo de lucha, experta en sueros y catéteres, se muestra convencida de que Dios le dará a Gael la gran oportunidad de su vida.

Se puede ayudar

Para colaborar con la familia, que requiere alojarse cerca del Hospital Notti, se puede llamar al (0261) 156598801.

*Este texto fue publicado originalmente por Los Andes. Se reproduce aquí con la autorización correspondiente.




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