Marcelo Colombos aseguró que "guardarse en casa en estos días es una expresión concreta de amor".


En la vuelta a Fase 1 en Mendoza por 37 horas para evitar que encuentros masivos por el inicio de la primavera y el festejo del Día del Estudiantes incrementen los contagios de coronavirus, el arzobispo mendocino, Marcelo Colombo, se sumó al pedido de las autoridades de extremar los cuidados en estos días.

En una carta dirigida a los jóvenes, el prelado aseguró que pese a que este año “faltarán las juntadas de amigos, los encuentros al aire libre, las salidas habituales de este día” sin embargo “Dios siempre nos estará invitando a vivir con alegría el gran regalo de la vida”.

Como nos pasa a muchos, tantos de ustedes pasan estos días agobiados por una rutina cansadora. La vivimos como un freno y obstáculo para el encuentro personal con las personas que queremos”, prosiguió Colombos, y luego les recordó que ¡Menos mal que las redes y la vida digital ayudan a no desconectarnos y a seguir en contacto!

Luego de repasar tantas acciones caritativas que llevan adelante los jóvenes que forman parte de los movimientos Católicos en estos tiempos más que difíciles, el Arzobispo los instó a “cuidarse” y así también a sus familias y sostuvo que “guardarse en casa en estos días es una expresión concreta de amor”.

Evitar las salidas innecesarias o no autorizadas por razones sanitarias, es parte del compromiso solidario que se espera de nosotros los cristianos”, prosiguió.

Por último Colombos los invitó a celebrar “el don de la vida que se nos ha confiado y que tenemos que cuidar hasta que despunte el día de una auténtica y ansiada normalidad, cuando regresen los abrazos y las juntadas con amigos y también en las que tengamos nuestras celebraciones y encuentros en las parroquias y comunidades”.

La carta completa

Mis queridos jóvenes, Con el comienzo de la primavera, en pocas horas estaremos celebrando el Día del estudiante.

La naturaleza reverdecida nos invita a alegrarnos por ese gran regalo de Dios que es la Creación. Este año faltarán las juntadas de amigos, los encuentros al aire libre, las salidas habituales de este día. Sin embargo, Dios siempre nos estará invitando a vivir con alegría el gran regalo de la vida.

Como nos pasa a muchos, tantos de Uds. pasan estos días agobiados por una rutina cansadora. La vivimos como un freno y obstáculo para el encuentro personal con las personas que queremos. ¡Menos mal que las redes y la “vida” digital ayudan a no desconectarnos y a seguir en contacto!

La dolorosa realidad de tantos enfermos, muchos de ellos jóvenes como Uds., nos pide redoblar la esperanza en un tiempo difícil que nos interpela con sus interrogantes. En estos días un tweet de un sacerdote joven me animaba con estas palabras: “Enorme privilegio tener fe… especialmente en los tiempos de oscuridad e incertidumbre. Qué alegría la fe…” Sí, la fe es un regalo que tenemos que agradecer a Dios y compartirlo para esperanzar a muchos jóvenes como Uds.

Quiero aprovechar este mensaje para expresarles el afecto de toda la Iglesia de Mendoza, agradecerles el testimonio de entrega de tantos de Uds. a través de servicios muy concretos a los pobres y enfermos en este tiempo. Un grupo numeroso de jóvenes de nuestra Arquidiócesis, provenientes de la Pastoral de Juventud, Acción Católica y del Movimiento Peregrinos entre otros, son voluntarios de Cáritas para llegar con la entrega de alimentos a muchas familias pobres de nuestras comunidades.

También quiero agradecer a los jóvenes que participan en otras pastorales “de trinchera” como me gusta llamarlas, ya que están en lugares de mucha exigencia, especialmente en este tiempo: Pastoral Carcelaria, Pastoral de Migrantes, Pastoral de la Salud y Pastoral de la Calle. ¡Gracias, porque la vitalidad de Uds. nos llena de esperanza!

Finalmente quiero pedirles que se cuiden y cuiden a sus familiares y amigos. Guardarse en casa en estos días es una expresión concreta de amor. Evitar las salidas innecesarias o no autorizadas por razones sanitarias, es parte del compromiso solidario que se espera de nosotros los cristianos. Vean de multiplicar creativamente los encuentros por aquellos medios que en este tiempo nos han ayudado a paliar la falta de encuentro físico. Celebremos el don de la vida que se nos ha confiado y que tenemos que cuidar hasta que despunte el día de una auténtica y ansiada normalidad, cuando regresen los abrazos y las juntadas con amigos y también en las que tengamos nuestras celebraciones y encuentros en las parroquias y comunidades.

Los abrazo y bendigo de corazón, pidiéndole a la Virgen del Rosario que los cuide y les aliente la esperanza. Que Jesús, el eternamente joven, viva en Uds. y sus familias y amigos.




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