Hubo un acampe para respaldarlo y se desplegó un gran operativo de seguridad para evitar incidentes.  El próximo lunes se dará lectura a la sentencia.


El líder mapuche Facundo Jones Huala dijo este miércoles que su juicio de extradición, que se desarrolla en Bariloche, es “más bien un juicio político”, y fuentes judiciales adelantaron que el próximo lunes se dará lectura a la sentencia que determinará si es enviado a Chile.

El juez federal subrogante Gustavo Villanueva deberá decidir si accede al pedido de la justicia de Chile de extraditar a Jones Huala, luego de la audiencia que se extendió por más más de 9 horas en el gimnasio municipal 3 de Bariloche.

El fiscal de la causa, Jorge Bagur Creta, evaluó el pedido de extradición de la justicia de Chile, dividió los hechos que se le imputan a Jones Huala en dos grupos y consideró procedente extraditar al detenido en las causas por el incendio de un lugar habitado en ese país, y también por la tenencia ilegal del arma de fuego.

El desarrollo de la audiencia se realizó con normalidad, bajo un fuerte operativo de seguridad y con la presencia de un centenar de personas que permanecieron durante el desarrollo de la audiencia en el exterior del predio deportivo, ubicado a unas 15 cuadras del centro comercial de la ciudad.

Tanto Jones Huala, que permanece detenido desde junio del año pasado, como su defensa, focalizaron sus testimonios en que no se trató de un juicio de extradición, sino más bien “un juicio político”.

Antes de dar lugar a la exposición del detenido, el juez rechazó un planteo de la defensa de incluir entre las pruebas un supuesto -según indicó la abogada del jefe mapuche- informe de inteligencia realizado por el Ministerio de Seguridad.

Luego, y durante poco más de una hora, Jones Huala expuso ante el magistrado, funcionarios del juzgado y las 23 personas que autorizó el juzgado para presenciar la audiencia, entre quienes estaban sus familiares e integrantes de agrupaciones mapuches y de derechos humanos.

En su presentación, Jones Huala repitió -una y otra vez- que tanto él como su comunidad son víctimas de una “persecución política”, y afirmó que se siente “un prisionero político”, tanto para su país como para el que lo reclama para juzgarlo.

La jornada comenzó dos horas más tarde de lo previsto. El dirigente mapuche arribó al gimnasio municipal a bordo de un helicóptero del Plan Nacional de Manejo del Fuego (PNMF), procedente de Esquel, en Chubut, distante a unos 260 kilómetros de Bariloche.

Esposado, vistiendo ropas típicas mapuches y cubriendo su rostro con un casco, Jones Huala ingresó al recinto y solicitó mantener una audiencia a solas con su defensora, lo que demoró el inicio de la jornada.

Tras la lectura de los expedientes por parte del secretario penal del juzgado, Alejandro Iwanow, Villanueva le dio paso a la presentación del dirigente, quien pidió autorización para realizar una pequeña ceremonia en la que recordó a Santiago Maldonado, quien murió en agosto pasado en el río Chubut y a Rafael Nahuel, quien falleció de un disparo en el marco de un operativo de desalojo de tierras en Villa Mascardi.

Jones Huala reconoció haber participado en varios sabotajes, aunque aclaró que nada tuvo que ver con el episodio que le endilga la justicia trasandina, ocurrido en un fundo de la comuna de Río Bueno, cerca de Valdivia, en el sur de Chile.

“No reniego de mi militancia ni tampoco de los métodos. No nos dejan ser mapuches y es lo único que nosotros buscamos”, dijo.

Agregó: “Somos tratados como delincuentes cuando defendemos nuestros derechos. Creen que somos terroristas, pero” “dónde están los muertos? Los muertos están de nuestro lado, como Santiago (Maldonado) y Rafa Nahuel”.

Jones Huala estaba alojado en la cárcel federal de Esquel, a 285 kilómetros de Bariloche, desde el 28 de junio de 2017.




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