Se trata de una actividad tradicional, en especial para las épocas de frío, donde se consume el caburé calentito a las brasas, hecho con una masa de almidón de mandioca, queso e ingredientes.


Los trabajadores de carritos hamburgueseros, parrilleros, de panchos y del tradicional caburé, la masa de almidón de mandioca que se envuelve en un palo y que se cocina a las brasas. Deben cumplir medidas de protección sanitaria a fin de evitar el contagio de coronavirus. 

El protocolo autorizado se incluyó en una norma donde se indicó que  queda prohibida la venta en toda la extensión de la Costanera de Posadas y el consumo de estos productos alimenticios en el lugar de su elaboración.

Los carritos hamburgueseros podrán desarrollar su actividad de lunes a domingo de 19 a 23, mientras que las parrillas podrán hacerlo de lunes a domingo de 8 a 13.

Los puestos de venta de panchos funcionarán de 09:00 a 18:00 hs, de lunes a domingo y los de venta de caburé de 8 a 13 de lunes a domingo.

El protocolo de bioseguridad establecido para los carros hamburgueseros, parrillas, puestos de pancho y caburé establece que los vendedores deberán higienizarlos una hora antes del inicio de la actividad. El carro y sus utensilios deben ser esterilizados con alcohol diluido al agua en un 70%. Los vendedores tendrán que estar debidamente aseados y desinfectados en todo momento.

En el caso de las parrillas los clientes deberán sacar números para ser atendido en forma ordenada y por turno. Cada puesto estará atendido por dos personas. Una se encargará de tomar los pedidos y realizar el cobro, mientras que otra se dedicará a cocinar y entregar pedidos sin poder cambiar los roles.

En cuanto a la vestimenta, deberán vestir ropas claras o de color claro; usar barbijos, guantes, cofias y delantal; y lavarse las manos cada media hora. Usarán guantes y los tendrán puestos hasta ir a higienizarse cuando se los quitarán higienizando manos, antebrazo con abundante jabón – jabón líquido, secado con toallas de papel para luego desinfectar con alcohol.

El sector de higiene debe permanecer alejado de los comestibles así como los recipientes para residuos (con tapa sin contacto con las manos y con manipulación a pedal).

Recomiendan colocar una lámina protectora (vidrio, plástico, vinilo) que separe a los vendedores de los clientes; cada carro deberá contar con matafuego como medida primordial de seguridad; y la desinfección del lugar de trabajo se realizará cada hora.

El agua para el lavado de manos debe almacenarse en un recipiente con un 10% de agua y lavandina y no debe ser arrojado al cordón cuneta de la vía pública.

Los clientes deben mantener y respetar en todo momento la distancia de 1,5 metros, con sus respectivos barbijos puestos. Al finalizar la actividad se deberán lavar los utensilios y el lugar de trabajo con abundante agua y jabón.

Los vendedores deberán exhibir y poner a disposición de los clientes alcohol en gel para una correcta desinfección de manos antes de abonar por los alimentos. Dicho alcohol en gel debe permanecer alejado de las zonas con peligro inflamable.

El lugar de trabajo debe tener una buena iluminación en el sector de elaboración y empaquetado de alimentos. Los vendedores fomentarán el cumplimiento de las medidas de bioseguridad y sanitarias establecidas por la OMS y las medidas establecidas por los Poderes Nacional, Provincial y Municipal.

Cada vendedor deberá solicitar autorización para funcionar a la Dirección General de Control Comunal (Secretaría de Gobierno) a fin de su registro, acreditación y debida notificación,




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