Son diez los imputados por hechos en los que obtuvieron un botín estimado en los $50 millones.


Este miércoles fueron imputados diez integrantes de una banda de gitanos que en cuatro meses recaudó $50 millones a través de estafas y secuestros virtuales. La Fiscalía detalló en la audiencia el modus operandi de la gavilla.

La gran mayoría de los 42 hechos investigados se inició con una llamada al teléfono fijo de la víctima obtenido al azar de páginas web como “páginas amarillas”. La misma proviene de un celular al que le colocan un chip SIM con una línea prepaga de las firmas Movistar, Claro y/o Telecom Personal, registrada con datos falsos.

Iniciada la conversación, una persona se hace pasar por un familiar (sobrino, hijo, entre otros) y le comunica a la víctima que en breve se producirá un cambio en los billetes en circulación, o bien que se realizará un nuevo corralito, provocando que la víctima entregue su dinero a una tercera persona que se identifica como contador, que se presenta en inmediaciones de su domicilio para retirar el dinero que luego en teoría le sería devuelto.

Desbarataron a una banda que estafaba con la modalidad de “cuento del tío”

En otras ocasiones con voz llorosa, alguien se hace pasar por un ser querido en peligro, tras lo cual otra persona toma la conversación y se encarga de pactar el supuesto rescate y el lugar preciso de la vía pública (volquete, árbol, macetero, etc.) en donde se coacciona a la víctima a dejar la suma de dinero y/o joyas dentro de una bolsa, la que es recogida inmediatamente por parte de los imputados.

Los llamados se daban sobre todo entre media mañana y finales de la tarde, con el fin aprovecharse del horario de actividad de los bancos, además del flujo de gente con el fin de pasar desapercibidos al presentarse en el domicilio de la víctima. Por la forma de engañosa y la difusión que ha tenido esta práctica, las víctimas son predominantemente personas de avanzada edad, que en casi todos los casos son quienes terminan dando el nombre del propio familiar.

Entre los imputados intercambiaban roles y en ocasiones asumen el papel de falso familiar, en otros o también se presentan personalmente a recoger el dinero que la víctima entrega como fruto del engaño y en otros casos de la extorsión. También gestionaban la compraventa de vehículos de alta gama y la colocación de las joyas secuestradas, a fin de blanquear el producto de sus ilícitos.




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