"Necesito que no me abandonen, que me ayuden", exclamó Fabiana acompañada por su familia en la plaza del pueblo.


El viernes a la noche, Fabiana Morón esperaba que su hija de 19 años llegara a casa después de trabajar. Este domingo, apenas 36 horas más tarde, tuvo que enfrentarse al dolor de la pérdida frente al primer femicidio en la historia de Berabevú. Así y todo, salió a protestar y pidió que Julieta Del Pino “sea la primera y la última” víctima de la violencia machista.

“Confiábamos en todos. Todos éramos amigos y ahora sabemos que no es así. Que no haya ni una menos ni una Julieta más“, pidió la mujer luego de abrazarse con su esposo y el menor de sus tres hijos en la plaza del pueblo santafesino transido por el crimen.

A pesar del llanto, la mamá de la muchacha asesinada agradeció con voz firme y clara a sus vecinos por la ayuda durante la búsqueda que concluyó el sábado a la noche en la casa del presunto asesino. Asimismo envió un mensaje contundente y dijo: “Por el amor de Dios, eduquen a sus varones: las mujeres no son un objeto. Paremos un poco con todo esto”.

Acompañada por su marido, Fabiana se retiró a paso lento después de recibir el afecto y las condolencias de sus seres queridos, aunque antes les advirtió: “Mi Julieta puede ser cualquier Julieta de ustedes”. En el camino, recordó que la joven era su “compañera” y también comentó que ella apoyaba el movimiento contra los femicidios. “El ‘Ni Una Menos que ella tanto pregonaba cuando pasaba en buenos aires y lo veíamos tan lejos”, fue la referencia dejó luego del asesinato de su hija.

Por otra parte, la mujer insistió en que la Justicia tome cartas en el asunto para dar con todos los responsables. “Necesito que no me abandonen, que me ayuden”, exclamó. Ante la presunción de que Cristian R. pudo tener ayuda para cometer el crimen y tratar de encubrirlo, exigió además: “Si hay más cómplices, que aparezcan“.




Comentarios