Recibieron penas de 17 y 22 años de prisión por torturas a 38 presos políticos, dos de los resultaron muertos.


Dos oficiales retirados de Gendarmería fueron condenados en Santa Fe a penas de 17 y 22 años de prisión por el delito de tormentos cometido en 1976-77, cuando eran interventores de la cárcel de Coronda. Las víctimas fueron 38 presos políticos, dos de los cuales murieron a consecuencia de la tortura.

El Tribunal Oral Federal (TOF) de Santa Fe condenó a los ex comandantes de Gendarmería Juan Ángel Domínguez y Adolfo Kushidonchi a 17 y 22 años de prisión, respectivamente. Ambos seguirán en prisión domiciliaria “hasta tanto perduren las circunstancias por las cuales oportunamente se les concediera el beneficio”.

Domínguez, comandante principal (R) de Gendarmería Nacional, de 77 años, fue considerado en la sentencia “autor penalmente responsable de los delitos de tormento agravado por tratarse de perseguidos políticos en 38 casos y por tormento doblemente agravado por tratarse de un perseguido político y por resultar la muerte de la persona en perjuicio de Luis Hormaeche”.

A su vez, Kushidonchi, comandante mayor (R) de Gendarmería, de 78 años, fue condenado a 22 años de prisión por los delitos de tormento agravado por tratarse de perseguidos políticos en 38 casos y por tormento doblemente agravado por tratarse de un perseguido político y por resultar la muerte de la persona en perjuicio de Raúl San Martín.

La presidenta del TOF, quien leyó el veredicto, informó que el tribunal volverá a reunirse en audiencia el 6 de junio a las 18.30 para dar a conocer los fundamentos de la condena.

La lectura fue seguida por centenares de personas que se agolparon a las puertas del Tribunal, en Primera Junta y San Jerónimo, y festejaron ruidosamente la condena impuesta a los dos represores.

La condena avaló lo actuado en la instrucción y en el debate oral acerca de que la cárcel de Coronda fue un lugar de confinamiento de presos políticos desde 1974 y que, a partir del golpe de estado del 24 de marzo de 1976, se dio “una llegada masiva de perseguidos políticos y se agravaron las condiciones degradantes de detención”.

(Télam)




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