La voz humana, su reciente filme protagonizado por Tilda Swinton, fue ovacionado en el Festival de Venecia. Un libro de editorial Taschen Los archivos de Pedro Almodóvar recorre en imágenes sus cuatro décadas de cine extravagante y vital.


Si a los artistas se los conoce por sus obras, Almodóvar debe ser un tipo empático, extravagante y vital, y a todas luces alguien fascinado por tensar las cuerdas emocionales de sus personajes, a los que arroja con el mismo envión a situaciones desopilantes y a las angustias más grandes. Con cuatro décadas haciendo cine, posiblemente sea el director español vivo más famoso del planeta.

El 3 de septiembre estrenó en el Festival de Venecia “La voz humana”, un cortometraje de 30 minutos protagonizado por la actriz británica Tilda Swinton, que es nada menos que su primer filme rodado completamente en inglés y el vigésimo tercero desde que en 1980 logró filmar Pepi, Luci, Boom y otras chicas del montón gracias a una “baquita” que hicieron sus familiares y amigos.

Almodóvar soplará 71 velitas este viernes 25 y, pese a los sinsabores de la pandemia, hay mucho que celebrar. En su planeta de colores chillones siempre nos estarán esperando mujeres desbordadas, gays y travestis poderoses, madres insondables y gente haciendo playback o agobiada por el peso de su cruz. Por supuesto que también tangos y boleros entrañables y muchos teléfonos, porque a Almodóvar lo desvelan las llamadas cruciales. Sin ir más lejos, en La voz humana, su reciente corto inspirado en el texto teatral de Jean Cocteau, se ve a la inmensa Tilda Swinton sumergida en la intimidad de una mujer que deambula angustiada por su casa, intentando escuchar al otro lado de la línea la voz de su amante, quien la abandonó.

La mala educación (2004). En una toma que se volvió emblemática, Zahara (Gael G. Bernal) canta el clásico “Quizás, quizás, quizás”, haciendo un playback de Sara Montiel.

​Tacones lejanos (1991). Almodóvar concentrado, siguiendo de cerca una escena entre Rebeca (Victoria Abril) y la diva “Becky del Páramo” (Marisa Paredes), su madre en la ficción.

​¡Qué heavy eres, Juana!: Rossy De Palma se ríe mientras recibe las indicaciones de Almodóvar durante el rodaje de la comedia negra Kika (1993).

La flor de mi secreto (1995). Almodóvar y Marisa Paredes ensayan una escena de amor.

Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988). En casa de Pepa, Lucía (Julieta Serrano) roba las armas a dos policías que se durmieron después de tomar gazpacho, y le confiesa a Pepa que va a matar a Iván.

Carmen Maura y Penélope Cruz en una emblemática escena de Volver, de Almodóvar. En 2006, las protagonistas recibieron -en conjunto- el premio a la mejor interpretación femenina en el Festival de Cine de Cannes.

Kika (1993). El Maestro y sus “chicas” Rossi de Palma y Verónica Forqué durante un rodaje a puro alarido.

Julieta (2016), uno de los últimos filmes del manchego está inspirado en un cuento de Alice Munro.

¡Átame! (1990) Banderas y Victoria Abril generaron gran escándalo en EE.UU. con una escena de sexo “al natural”.​

Una peli dentro de otra: Penélope Cruz se mete en la piel de Marilyn en”Chicas y maletas”, el vodevil disparatado que ruedan los atormentados protagonistas del filme “Los abrazos rotos” (2009), de Almodóvar.


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