El joven de 18 años murió luego de que recibiera un disparo en el pecho cuando fue a comprar a un kiosco cerca de su casa en el barrio 200 Viviendas de la ciudad de San Luis.


El 4 de octubre pasado, Jonathan Magallanes de 18 años fue a comprar a un kiosco cercano a su casa en el barrio 200 Viviendas de la capital puntana pero antes de llegar, por razones que aun invesitga la Justicia de San Luis, recibió un disparo que le produjo la muerte. Él era el mayor de cinco hermanos y su madre Jessica Garro exclama desesperada por Justicia y, entre la resignación y el dolor, llora por su hijo muerto.

El miércoles 16 de octubre durante una inspección ocular encabezada por el juez Marcos Flores Leyes, la mujer aseguró que todos los días vive con dolor y angustia. Luego Garro reconoció a El Chorrillero que la violencia en los barrios es moneda corriente: “Esto es común, fue de toda la vida, bajan desde arriba (de otros barrios) a molestar a los chicos”.

Mientras la Policía, abogados, el juez y peritos realizaban la inspección del lugar del crimen, Garro miraba el lugar con los ojos inundados de tristeza y aseguró que la tragedia que le quitó a su hijo le podría haber pasado a cualquiera: “Si no hubiese sido mi chico, hubiera sido en otro; lamentablemente fue en mi hijo”, lamentó.

Sin embargo aseguró que el juez “está haciendo todo lo que se debe” y que “confía” en él.

Jonathan Magallanes el chico asesinado en San Luis.

“Espero que todo salga bien y que Dios quiera que vaya presa esta gente que mató a mi hijo. No voy a parar hasta que haya Justicia, aunque me cueste la vida yo voy a seguir luchando”, sentenció Garro y concluyó diciendo que “no quiero que a ninguna madre le pase lo que me pasó, que ninguna mamá sufra lo que estoy sufriendo. Me mataron en vida, pero tengo que seguir por mis hijos más chicos”.




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