La historia de Joaquín Quintana y el Seven del Corazón.


Cada 30 de mayo se conmemora en nuestro país el día de la Donación de Órganos y Tejidos. El objetivo principal es generar conciencia con relación al tema. En la provincia los casos son muchos y en la actualidad, Tucumán se encuentra en el primer lugar a nivel país como fuente de donantes de órganos. 

Entre uno de esos tantos casos de tucumanos que han recibido o regalado vida está la historia de Joaquín Quintana, quien logró trascender a la vida por la donación.

“La donación de órganos era una especie de tabú para mi, de hecho cuando iba a hacer el DNI y me preguntaban si quería ser donante decía que no. Creo que no estaba preparado para tomar esa decisión”, relata a Vía Tucumán Hugo Quintana, papá de Joaquín.

Joaquín tuvo una muerte súbita un domingo a la noche, lograron revivirlo dos veces, primero en su casa, luego en el hospital Carrillo hasta que llegó al Hospital de Niños donde estuvo en coma farmacológico durante tres días. Al tercer día se le decretó la muerte cerebral ya que el cuadro era irreversible. “Durante esos tres días todos estabamos muy esperanzados y toda esa lucha nos llevó a formar dentro nuestro la conciencia de la necesidad que siente una familia cuando tiene a alguien que necesita seguir viviendo. Cuando del hospital nos dicen que había que desconectarlo de la máquina que lo mantenía respirando, se acercó la gente del CUCAI y nos preguntó a la madre y a mi si queríamos donar sus órganos. Fue al unísono inmediato la respuesta de los dos diciendo que sí”, añadió.

Joaquín Quintana.

El CUCAI Tucumán es una fundación sin fines de lucro, la cual se dedica a fomentar, educar e informar acerca de la importancia de la donación de órganos. Luego de la decisión de donar los órganos de Joaquín, Hugo comenta que: “En la noche cuando llegué al hospital de niños vi todas las ambulancias estacionadas con sus sirenas, con las balizas prendidas, y vi salir a la gente del CUCAI con las conservadoras que llevaban los órganos. En ese momento entendí todo. Al ver salir esas conservadoras y saber que en pocas horas iban a estar esos órganos viviendo en otros y pudiendo alargar o salvar la vida de otras personas fue una experiencia increíble. En ese momento agradecí a Dios la decisión que habíamos tomado”.

“A partir de ese momento quedé totalmente convencido de lo que había hecho y ni hablar al momento de recibir la carta del cucai con la información de los órganos que fueron donados y saber que esas personas están viviendo hoy en día y teniendo una mejor calidad de vida. Cada vez que leo esa carta me siento muy orgulloso de lo que nuestra familia determinó por Joaquín”, comentó.

 Durante el velatorio -recuerda-  que la mamá de un compañerito de Joaquín que dos días antes había estado merendando en su casa, le comentó que él dijo en medio de una charla que iba a donar sus órganos algún día. “Cuando me contaron eso fue el cierre total a la decisión. La donación de órganos entró en ese momento en mi vida y se quedó para siempre. Todo lo que pueda hacer para luchar, concientizar y usar mi experiencia como ejemplo lo voy a hacer, porque la gente necesita de los ejemplos”.

Foto: Liceo Rugby.

Hugo, o “El Tarro”, como es conocido por todos, es egresado del Liceo, estuvo en el ejercito hasta el 2008. En su vida también se cruzó el rugby, jugó desde pequeño en Huirapuca en Concepción, en Los Tordos en Mendoza durante su etapa militar y a su vuelta en el CEC como dirigente y capitán del equipo mayor. Luego participó como mánager del Liceo Rugby desde 2016.

Al poco tiempo de lo sucedido, los jugadores del plantel superior del Liceo, pidieron su autorización para realizar un torneo de rugby seven y ponerle el nombre de su hijo. “Luego de okey de la madre y de la familia me puse al frente del proyecto a trabajar y armamos el primer torneo en noviembre del 2016. En ese momento empezamos a utilizar el ejemplo de lo que nos sucedió con joaquín durante la difusión del torneo”, afirma Quintana.

En el segundo torneo que realizaron un año después, se presentó al CUCAI y ofreció el torneo para utilizarlo como medio de difusión y concientización de la importancia de donar órganos, en ese momento no era ley la donación por eso fue muy importante. El slogan del torneo es “El seven del corazón” y la donación de órganos es el lema principal.

Ese mismo año, en el cumpleaños de Joaquín el 19 de marzo del 2017, Hugo junto a su familia plantaron en el club un árbolito, que quedó como un guardián de la cancha de primera. El objetivo principal es simbolizar con él y con su crecimiento la vida y cómo es posible llegar a trascender cada uno a través de una donación.

El árbol de Joaquín. Foto: Rugby Tucumano.

“Muchas veces mostrarse o hablar de uno cuesta, pero en este caso estoy convencido de que esa acción puede llegar ser un motor para muchos de convencerse que donar órganos es donar vida y que es una acción del corazón y de amor”, asegura.

El lugar de paz, lucha y fortaleza para asimilar un golpe tan duro para una familia como lo es la perdida de un hijo, los Quintana lograron encontrarlo en el rugby, en su club. “Para mi familia y para mi familia fue todo, fue la base en la que nos apoyamos. Con fe y convencimiento en que se puede continuar. Me demostró que no estamos solos, me demostró que no se puede salir de este tipo de situaciones que nos da la vida solos, que necesitamos apoyo y ratificó el valor que siempre nos dio el rugby de la solidaridad y del trabajo en equipo”, valoró.

Foto de Facebook.

“Nosotros en el club tenemos una tradición que es la rasca. Es una vieja tradición liceísta que se hace al terminar cada partido, son palabras sin un sentido. Simbolizan el estar unidos, el sobreponerse a la adversidad, el que siempre habrá otro día mejor y otra oportunidad para continuar, por eso nos abrazamos más allá del resultado y si perdemos cada vez es más fuerte. En el velorio de Joaquín hicimos una rasca alrededor del cajón al momento que lo estaban enterrando, eran muchos, me es imposible acordarme cuantos. Yo como capitán siempre la grité, soy un gran impulsor de que se mantenga esta tradición y creo que nunca grite una rasca con tanto sentido del corazón y nunca me sentí tan apoyado como en ese momento. En ese momento me di cuenta que siento la necesidad de devolverle al rugby y sobre todo al club mucho. Fue para mi todo y lo sigue siendo”, concluyó.




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