Claudia Armella es enfermera pero por decisión médica se encontraba trabajando como administrativa en el nosocomio. Recibió un trasplante de riñón y pudo volver a sus actividades.


Claudia Armella es una enfermera tucumana que trabajó seis años como enfermera en Neonatología y Lactancia en el Instituto de Maternidad Nuestra Señora de las Mercedes. Hace seis años sufría una dura enfermedad renal que complicaba su estado de salud y sus actividades cotidianas, siendo un trasplante de riñón la única forma para recuperar su calidad de vida.

A poco más de un año de haber recibido un riñón, Claudia ya está de nuevo en la Maternidad. “Ya había perdido las esperanzas. Todo fue una sorpresa”, recordó sobre el momento en que le informaron que habían encontrado el riñón para ella.

Después de ser trasplantada, una Junta Médica dispuso que para su cuidado debía abandonar la tarea asistencial y fue trasladada a la parte de administración. “La Junta Médica por la que pasé determinó mis horas de trabajo, qué tarea iba a realizar y dónde, porque además de mi autocuidado es necesario también que una persona logre sentirse protegida, y yo siento el apoyo pleno de todos acá en la Maternidad”, afirmó.

Hace un año y dos meses fue trasplantada y ocho meses después recibió el alta médica. Piensa que el deseo intenso de regresar a su puesto de trabajo fue lo que le permitió recuperarse más rápidamente: “Después del trasplante era lo único que deseaba, ansiaba estar acá, retomar mi actividad, aunque no estoy haciendo la tarea que hacía antes de la operación estoy en la Maternidad, el lugar que quiero”.

“Sentirme útil, poder seguir aportando a la sociedad, aunque ya no como enfermera, me ha permitido recuperar mi vida, mi día a día, y me ha ayudado a no dejarme llevar por pensamientos negativos”, cerró Claudia.




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