El general puso en manos de la imagen de la Virgen su bastón de mando. La entrega se efectuó durante una solemne procesión con todo el ejército, que terminó en el Campo de las Carreras.


La devoción del general Manuel Belgrano con la Virgen de la Merced es mencionaba frecuentemente y vinculada a la Batalla de Tucumán, el 24 de septiembre de 1912.

Una versión difundida por el gobierno provincial hace algunos años señala lo siguiente:

“Cuentan que, en la mañana del 24 de septiembre, día de los Festejos a la Virgen de las Mercedes, horas antes de que se desate la Batalla de Tucumán, Belgrano estuvo orando largo rato invocando a la virgen la protección de sus tropas. Ese día los sucesos se desarrollan confusamente: el coraje, la estrategia y la fe tienen como resultado un contundente triunfo del ejército revolucionario, impensado si se tiene en cuenta las condiciones desiguales con las que se enfrentaban a las fuerzas de Pío Tristán”, que comandaba el ejercito realista.

Luego de la batalla Belgrano puso en manos de la imagen de la Virgen su bastón de mando. La entrega se efectuó durante una solemne procesión con todo el ejército, que terminó en el Campo de las Carreras, donde se había librado el enfrentamiento.




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