El aventurero tiene 57 años y partió desde Táchira hace 14 meses, con sólo 30 dólares en su bolsillo, una prótesis de aluminio, una mochila y un par de zapatillas decoradas con los colores de su bandera.


No le hablen de adversidades a Yeslie Aranda. El hombre de 57 años nacido en Venezuela, que perdió su pierna izquierda en un accidente de tránsito, emprendió una caminata a lo largo de todo Sudamérica con la esperanza de inspirar a su hija y a sus compatriotas a seguir sus sueños, pese a la crisis política y social que atraviesa el país caribeño.

Aranda dejó su ciudad natal de San Cristóbal, estado de Táchira, en junio del año pasado con una mochila, unos 30 dólares en su bolsillo, una prótesis de aluminio que le permitió sortear los escarpados caminos del continente. y un par de zapatillas decoradas con los colores de la bandera venezolana.

El pasado sábado, desafiando las bajas temperaturas e incluso la nieve, el hombre llegó a Ushuaia, la ciudad más austral del mundo.

Yo estoy viviendo mi sueño“, dijo Aranda mientras caminaba hacia un cartel que da la bienvenida a los visitantes “al fin del mundo“. Y agregó: “Invito a la gente a perseguir sus sueños, a conquistarlos, a vivirlos”.

Aranda, un ex camionero, realiza este viaje mientras miles de compatriotas abandonan su país debido a la desesperación. Pero para él la razón es diferente: ser una fuente de inspiración para otros después de que casi muere en un accidente.

El 27 de agosto de 2013, Aranda conducía un micro en el estado venezolano de Barinas, cuando un camión que viajaba en la dirección opuesta perdió el control y se estrelló contra su vehículo. Aranda y su hija de 23 años, Paola, perdieron una pierna y fueron hospitalizados durante varias semanas.

Después de recuperarse del accidente que lo dejó en coma durante 15 días, Aranda comenzó a caminar con muletas a los santuarios religiosos que rodeaban su ciudad natal como una forma de “agradecer a Dios” por salvarle la vida. Pero también emprendió las caminatas para motivar a su hija, que no pudo obtener una prótesis adecuada y ahora se moviliza en silla de ruedas.

“Paola perdió su pierna derecha y la izquierda le quedó muy lastimada”, relata Aranda. “Yo empecé a caminar para motivarla y demostrarle que a pesar de todo vamos a seguir adelante”.

Aranda salió a la ruta el verano pasado. Ha recaudado algo de dinero mediante la venta de pulseras, pero sobre todo gracias a la generosidad de extraños, pudo completar el viaje hasta Ushuaia. Planea regresar a Venezuela de la misma manera.

De acuerdo con Naciones Unidas (ONU), más de 4 millones de venezolanos abandonaron su país en los últimos cinco añospara escapar de la hiperinflación, la escasez de medicamentos y los salarios que cayeron al equivalente a 10 dólares mensuales.

“Si fuera una persona adinerada tal vez hubiera hecho el mismo viaje pagando todo”, señala. “Pero no hubiera experimentado lo que ahora estoy viviendo”.

Aranda dice que para él llegar a Ushuaia es la “etapa reina” de su viaje y el “comienzo” de su regreso a casa, donde lo esperan su esposa y sus cuatro hijos.

Fuente AP





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