El francés André Bronner lidera la aventura, lo acompañan once personas entre las que se encuentra un fueguino.


La expedición francesa al mando de André Bronner partió en la madrugada de este lunes hacia la Isla de los Estados, ubicada en el océano Atlántico Sur, al este de la península Mitre de la isla Grande de Tierra del Fuego, de la cual está separada por los 24 km del estrecho de Le Maire. Navegan más de 24 horas en velero para llegar al Faro del Fin del Mundo. Bronner va con once personas, en su mayoría franceses, que lo acompañan en esta travesía que busca renovar las luces del mítico Faro San Juan de Salvamento.

El único tripulante fueguino de la expedicón, el artista Fernando “Cani” Soto, escribió anoche en sus redes sociales: “A las 20 tengo que abordar el velero “Peau de orange”, cenaremos chacruterie francesa, con vinos medoc y bordeaux, postre y cognac Godet, para que, al partir a las 5 de la mañana, los que podamos estemos dormidos y no suframos tanto el “mal de mar” ni las nostalgias de dejar a los seres queridos en tierra por 12 o 15 días. Acà sigue lloviendo y la visibilidad es nula, esperamos que mañana esto cambie, para poder disfrutar de la vista de los dos océanos chocándose con el peligroso fondo de las enormes y amenazantes rocas peladas del último jirón de los Andes que se resiste a perderse bajo el mar”.

Para Soto se trata de su primer aventura, pero no es la primera vez que Bronner encabeza este tipo de expedición. Hace 20 años hizo el mismo viaje y descubrió las ruinas del famoso faro, que la novela homónima de Julio Verne le dio fama y apodo. El original fue abandonado y permaneció en ruinas cerca de un siglo. En 1989 con personal del Museo Territorial se hizo un primer relevamiento de la zona.

En 1994 los restos fueron visitados por el navegante francés, que, fascinado por la novela de Jules Verne, partió en busca del “faro del fin del mundo”. En esa expedición, “Yul”, originario del puerto francés de La Rochelle, se pierde debido al mal clima. Estuvo 5 días sin saber dónde estaba. Las condiciones atmosféricas particularmente difíciles lo obligaron a renunciar al uso de una carpa. Se refugió en las grutas del lugar. Pero, el humo lo asfixiaba y debió construir una cabaña en un árbol.

En este territorio salvaje, virgen, en esta tierra donde la naturaleza es dueña de todo, asentado en su árbol, Yul contempló el borde del mundo. Siguió atraído y fascinado por el misterio de estas tierras australes. Las ideas se mezclaban en su cabeza : la novela de Julio Verne, la historia de la Argentina, la historia de este lugar mítico. Todo esto lo convenció de lanzarse en una nueva aventura, de realizar un nuevo sueño: decide que volverá para reconstruir el faro.

Faro del Fin del Mundo, Faro San Juan de Salvamento

Volvió a la isla en 1995, donde permaneció 3 meses aislado y sobreviviendo con medios rudimentarios en Bahía Flinders, extremo occidental de la isla. Decidió emprender el proyecto de reconstruir el faro, y con este fin creó el mismo año en el puerto francés de La Rochelle la Asociación del Faro del Fin del Mundo.

Al principio del 98, diez hombres, amigos de Yul, desembarcan en la Isla de los Estados para reconstruir el faro. La expedición se compone de carpinteros, dos pintores, un fotógrafo-camarógrafo, y un músico. Durante seis semanas, estos hombres van a cargar en sus espaldas 15 toneladas de zinc y madera, para reconstruir el faro hexagonal en la punta de San Juan de Salvamento.

Faro San Juan de Salvamento – Isla de los Estados (TDF)

El 26 de febrero de ese año, en este fin del mundo austral, donde la tierra esconde todavía en sus entrañas los huesos de los aborígenes, la luz del faro se prendió de nuevo, resucitando estas almas y alumbrado el pasado.

Veinte años después, André junto a la asociación francesa regresará para reparar el monumento, cuyo sistema luminoso está defectuoso. “Vamos a instalar un sistema de iluminación con luces led, que está alimentado por energía solar. El sistem es igual al que está instalado hace 20 años, pero este nuevo precisa cinco veces menos volumen de baterías. Esto reduce los paneles solares de ocho a dos y permite una autonomía de funcionamiento de 75 días sin sol. Su costo es de unos 12 mil euros“, dijo el francés.

Expedición al Faro Fin del Mundo, San Juan de Salvamento – Isla de los Estados.

El Faro del Fin del Mundo había sido construido en 1884 en la Isla de los Estados. Los argentinos lo abandonaron a principios del siglo XX en beneficio del faro Año Nuevo, construido en 1902 en la isla Observatorio, un poco más al norte.

“El faro en sí mismo está en buen estado, pero la mitad de los paneles solares ya no funcionan. Hicimos una reparación improvisada pero ya ni debe funcionar. Hay que cambiarlo todo”, agregó André.

Inauguración Faro Fin del Mundo 1884

Los franceses llevarán una lámpara especial para faros, con LED, que ilumina hasta 10 millas, programada en fabrica con el « paso » del faro San Juan de Salvamento (2 brillos cada 15 segundos). También llevarán paneles solares mucho más eficaces que los anteriores. Y además instalarán en la Isla una pared memorial en madera Douglas, naturalmente resistente a los hongos, para que la gente que visite el faro pueda poner sus placas.

“Vamos estar 15 dias en la isla para hacer el trabajo y aguantar el clima. Entre el 17 de marzo y el 1ro de abril”, cuenta Yul, quien en el 2000 construyó el nuevo Faro del Fin del Mundo en Anjou, en el oeste de Francia, una réplica exacta de la primera construcción: un octógono coronado por una bola de zinc sobre un pequeño promontorio.

Expedición al Faro Fin del Mundo, San Juan de Salvamento – Isla de los Estados.

“En 2020, el Faro del Fin del Mundo de La Rochelle tendrá 20 años también, como la reconstrucción del original, y vamos a festeja el aniversario con una celebración simultanea en Francia y Argentina”, cuenta Bronner ante de volver a su lugar en el mundo.




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